Ilha Grande, seducción a flor de piel

La última escala de este “On Board”, antes de regresar a Buenos Aires, es la seductora Ilha Grande, una isla que mejora su oferta turística año tras año.

El MSC Orchestra en Ilha Grande

Playa, sol, caipirinhas y bellas mujeres en la seductora Ilha Grande

Después de la maravillosa Río de Janeiro, era tiempo de la última escala del MSC Orchestra antes de regresar a Buenos Aires. Y si bien la salida de Río había sido con una tormenta con rayos que iluminaban los cerros que enmarcan la bahía de Guanabara, la navegación fue tranquila y una mañana nublada nos recibió en Ilha Grande.

El descenso aquí, al igual que en Punta del Este e Ilhabela, también se hace en “tenders”. Esos catamaranes con una capacidad de 120 pasajeros como tender y 150 si se usan como bote salvavidas (dado que en emergencia se llenan hasta su capacidad máxima).

Su diseño de catamarán (dos cascos paralelos) y dos motores, le permiten brindar un servicio más confortable y rápido que los botes monocascos tradicionales, hoy relegados solo a un uso de emergencia como “life boats” (botes salvavidas).

“Ilha Grande” es una isla ubicada a pocas millas de la costa del estado de Río de Janeiro y forma parte de la municipalidad de Angra dos Reis. La misma tiene muchas partes inexploradas y es apreciada por sus bellos paisajes, los que incluyen playas tropicales, vegetación abundante y un entorno salvaje. Ilha Grande es una de las forestas lluviosas más prístinas que quedan en el Atlántico brasileño, uno de los más ricos ecosistemas del mundo, un lugar importante de biodiversidad y conservación, logrando preservar numerosas especies que en otros sitios están en vías de extinción. Los mares que rodean la isla también son protegidos y tienen características especiales, como por ejemplo ser el único sitio donde se presentan corales, peces tropicales, pingüinos magallánicos y ballenas.

Las actividades en esta selvática isla, que ni calles tiene, para mantenerse lo más virgen posible, suelen ser el trekking, la playa, el buceo y el snorkeling. Así que luego del consabido desayuno en el buffet del piso trece, bajamos hasta la cubierta 4, desde donde partían los tender.

Las excursiones

Las opciones que brindaba la oficina de excursiones eran:

  • Viaje en goleta hacia el Lago Azul (5 horas) US$ 59,90
  • Saco do Ceú en goleta (4 horas) US$ 45,90
  • Viaje en goleta a Lopes Mendes (con vianda incluída) (5 horas) US$ 39,90
  • Viaje en goleta a la Laguna Verde (6 horas) US$ 59,90
  • Cascadas de Feiticeira (5 horas) US$ 42,90
  • Caminando a través de la historia (2½ horas) US$ 32,90
  • Gran Tour Ilha Grande (6 horas) US$ 119,90

Cabe destacar en esta escala que excepto el Gran Tour Ilha Grande, todos los demás bajaron sus precios en dólares desde el año pasado.

Nuestra elección, una vez más, fue la paradisíaca playa Lopes Mendes.

En el muelle donde nos habían dejado los tenders del MSC Orchestra, subimos a una “escuna”, esas embarcaciones de dos mástiles con que se realizan diversas excursiones.

“Escuna” es una deformación portuguesa de la palabra inglesa “schooner” que sirve para identificar a los veleros de dos mástiles (trinquete y mayor) que en español llamamos “goleta”.

Luego de una navegación costera de 50 minutos, saliendo de la Ensenada do Abraâo, rodeamos la Ponta da Praia Grande, pasamos al lado del fondeadero Palmas y finalmente llegamos a las Playas de Mangues y Pouso, desde donde parte un sendero dentro de la “Mata Atlântica” (una selva tupida de características especiales cuyo bioma en portugues responde a ese nombre) por el cual subimos y bajamos un morro en 30 minutos de trekking no apto para cardíacos.

Mosaico de Silvio Cavaleiro en una boya abandonada

Mosaico de Silvio Cavaleiro en una boya abandonada

Esta playa ofrece arenas blancas y aguas cristalinas en 3 Km. de extensión.Sin embargo el premio fue maravilloso, cuando creíamos que dejaríamos la vida en ese morro, se abrió la vista al océano y la prístina playa Lopes Mendes que, al decir de los conocedores, es la playa más bonita de Brasil.

Las actividades aquí son: tomar sol, nadar, hacer snorkeling, alquilar una tabla de surf (y matarse a golpes) o tomar clases con los instructores que allí se encuentran. Caminar por la orilla del mar, hacer fotos de la fauna y flora locales (espesa y rica en variedad), visitar la capilla. O ver la boya enorme, varada en la playa, que fuera utilizada por el artista Silvio Cabalheiro para realizar un creativo mosaico.

Datos y consejos:

  • Lleve calzado cómodo para escalada. Una zapatilla de trekking es ideal.
  • En la excursión comprada en el MSC Orchestra le proveerán de una vianda con un sandwich, un pedazo de bizcochuelo, dos frutas y agua, todo esto en una bolsa de papel. Trate de no dejarla abierta o sin vigilancia, ya que la fauna local (principalmente los monos titi) tienen la costumbre de alimentarse con las viandas ajenas.
  • Lleve protector solar (mucho) y repelente para insectos (también mucho).
  • No es preciso llevar sombrilla, en la playa hay mucha sombra natural, además la primer subida al morro que separa la playa Pouso de Lopes Mendes es decididamente violenta y con peso extra puede salir rodando para abajo.
  • En verano hay oferta de sandwiches y bebidas frías en la playa, sin embargo no hay restaurantes ni bares, tampoco agua potable natural.  Obviamente tampoco hay baños…
  • En el barco le proveerán de una toalla naranja, que no solo sirve para usarla de toalla y lona para tomar sol, sino también para identificar a otros huéspedes del MSC Orchestra en la playa y poder trabar una amigable conversación (y en la mayoría de los casos en castellano).

Dos horas después de disfrutar la paz y tranquilidad de la playa regresamos cruzando nuevamente el morro, la playa Mangues, subimos a la “escuna” navegamos 50 minutos y llegamos nuevamente al muelle de la villa. Recorrimos sus calles, compramos algunos regalos navideños y nos sentamos a tomar una cerveza Black Princess (obviamente negra) y comer unos camarãos en el bar Pé na Areia , junto a Sebastián Bon (sub Director del Crucero) y el Mago Emanuel que se encontraba de vacaciones viajando también en nuestro crucero. La cola de los tender crecía alarmantemente, hasta que llegando la hora de la partida comenzó a reducirse. Allí pagamos, nos levantamos y fuimos al muelle a tomar el último tender al Orchestra.

Al llegar a bordo esperaban las chicas de “El Arte de Vivir” para comenzar el “Happiness Program” que duraría el resto de este día y los dos días de navegación subsiguientes. Y si bien la actividad tenía un arancel que era mayor al de una excursión, mandamos una emisaria a realizarlo.

Por la noche, algo cansados, cumplimos con el ritual de engullir ávidamente el menú de 5 pasos que nos proponía el Executive Cheff del Orchestra, pasamos unos minutos para bailar lentos cantados por Guillermo Guido y ahora si finalmente a la cabina para caer en los brazos de Morfeo (no el de Matrix, sino el Dios mitológico de los Sueños).

Si quiere más info de Ilha Grande visite: www.ilhagrande.org

Vea más fotos de Ilha Grande en nuestro Facebook

Fuente: Noticias de Cruceros

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