Río clásica y novedosa

Río de Janeiro, una ciudad que no pierde su encanto clásico, ahora suma las obras realizadas para el mundial y las olimpíadas.

Boulevard_Olimpico

Mural “Todos somos uno”, del artista Eduardo Kobra, justo en la salida de la terminal de cruceros.

08:00 hs. El MSC Orchestra se desliza suavemente por las aguas de la bahía de Guanabara, con el sol aún despertando e iluminando el fuerte de Copacabana, la playa homónima, el Parque do Flamengo, el Aeropuerto Santos Dumont, el apostadero naval y la Iglesia Candelaria. Finalmente, viramos y atracamos en nuestro amarradero, junto a nosotros ya estaba allí el lujoso Marina, de Oceania Cruises.

Muchos cambios han ocurrido en el “Pier Mauá” en estos últimos años. La incorporación de un tranvía eléctrico que va por la avenida Río Branco y las obras que aún continúan en la terminal de cruceros vuelven un poco laberítinca la salida y la entrada en el muelle.

Además, por nuevas disposiciones locales uno debe no solo salir con su tarjeta de a bordo sino también con una fotocopia del documento, que ya la noche anterior habían dejado en nuestro camarote con un texto explicativo. Además a eso hay que sumarle el “Daily”, el diaro de a bordo que uno siempre debe llevar por si pierde el barco, ya que allí figura el teléfono de la agencia marítima, única empresa que puede dar fe ante las autoridades de que uno estaba embarcado y enviarlo hasta la próxima parada de la nave (obviamente a costo del pasajero).

Al salir lo primero que uno ve, en el Boulevard Olímpico es el gigantesco mural “Todos somos uno”, obra del artista de graffitis Eduardo Kobra oriundo de San Pablo.

El mural mide más de 3.000 m² y refleja los rostros de representantes de las etnias de todos los continentes.

“Este proyecto es un seguimiento de algunos murales que he hecho por todo el mundo y que he llamado “Mirando la Paz”. Son paneles que he hecho con algunas personalidades que son importantes en relación a la paz, como Malala, Martin Luther King y Nelson Mandela.” Afirmó meses atrás el muralista en una entrevista realizada por la agencia EFE.

Las imágenes que pueden verse, representan las étnias Mulsi de Etiopía (África), seguida por una de la tribu Karen de Tailandia (Asia), una de los Tapajós de Brasil (América), una cuarta de los Chukchis de Siberia (Europa) y la última de la etnia Hulis de Nueva Guinea (Oceanía).

“Es un mural para hablar sobre la unión de los pueblos. Habla justamente de la importancia de dejar de lado las diferencias religiosas y las diferencias políticas; de evitar los conflictos, y de realmente buscar la unión de los pueblos”, puntualizó Kobra en su charla con la prensa internacional.

Un poco de historia

Río de Janeiro es la capital del estado homónimo, y también de una de las más importantes ciudades de Brasil. Considerada por muchos como la ciudad más hermosa de América del Sur y una de las más bellas del mundo.

Gaspar de Lemos cuando entró con su barco la bahía de Guanabara confundió la bahía con la desembocadura de un río, y la llamó Río de Janeiro, que significa Río de Enero.

La ciudad fue fundada el 1º de marzo de 1565, por Estácio de Sá. Río de Janeiro fue la capital de Brasil de 1764 a 1960, cuando la sede del gobierno federal fue transferida a Brasilia. Entre 1808 y 1815 fue la capital del Reino do Portugal e dos Algarves, como era oficialmente designado Portugal en la época. Entre 1815 y abril de 1821, fue la capital del Reino Unido de Portugal, Brasil e Algarves ante la elevación de Brasil a parte integrante del Reino Unido de Portugal.

La ciudad es famosa por las playas de Copacabana e Ipanema, por la estatua gigante de Cristo, el ” Cristo Redentor” sobre el Cerro del Corcovado, por la celebración anual del Carnaval, y por la montaña monolítica conocida como Pão de Açúcar. El nombre de esta montaña ha sido traducido erróneamente en varios idiomas como “pan de azúcar”, cuando realmente no se refiere a ningún tipo de pan, sino, según una versión del historiador Vieira Fazenda, a los bloques de azúcar de forma cónica que se preparaban para su exportación en el siglo XVI. El equivalente más correcto de Pão de Açúcar, sería entonces “piloncillo” (en México), o “panela” (en Colombia y Venezuela), aunque es tradicionalmente conocido en español y otros idiomas como Pan de Azúcar.

Rio de Janeiro es famosa también por sus características geográficas y urbanas, al estar construida en una zona poco propicia para el establecimiento de una metrópoli, pues es una zona muy reducida, limitada por el oceáno y por la sierra, lo que hace que a veces el ancho de la ciudad se reduzca a menos de diez cuadras. La ciudad tiene una laguna, Rodrigo de Freitas, al norte de la playa de Leme. Estas características geográficas y geológicas requirieron un esfuerzo adicional de los urbanistas, que trazaron numerosos túneles y puentes para hacer posible el tráfico rodado entre las distintas áreas de la ciudad. Destaca el trabajo del urbanista y paisajista brasileño Roberto Burle Marx, cuyo trabajo más famoso es, probablemente, el diseño ondeado en blanco y negro que hay en las calzadas de la avenida Atlántica, el cual se ha convertido en logotipo de la ciudad.

Espacios culturales

Como muestra del Río urbano basta y sobra con la bellísima fachada del Teatro Municipal, un señorial palacio de ensueño en cuyo escenario brillaron, entre otros, Maria Callas, Igor Stravinski, Kurt Mazur al frente de la Filarmónica de Nueva York, el Ballet Kirov, Zubin Mehta dirigiendo a la Filarmónica de Israel y hasta el músico de vanguardia Philip Glass. Con una amplia cartelera de conciertos, ópera y ballet, el Teatro Municipal es sólo una de las múltiples alternativas culturales que ofrece Río de Janeiro. Sin ir más lejos, a pocos metros se encuentran el Museo Nacional de Bellas Artes y la Biblioteca Nacional, donde se preservan originales de la literatura clásica brasileña y un ejemplar de la Biblia de más de 500 años de antigüedad.

Si su pasión son los museos, al lado mismo del muelle, se encuentra el Museu da Amanhã (Museo del mañana) diseñado por Santiago Calatrava en el marco de los edificios que se construyeron para las olimpíadas Brasil 2016. Si quiere ver más historia que fuguro visite el Museo Histórico Nacional, donde está todo lo referido a la época y las costumbres imperiales; al Museo de la República, que exhibe documentos de los tiempos en los que Río era la capital de Brasil; al Paço Imperial, un edificio construido en 1743; y, por supuesto, a Petrópolis, la ciudad imperial en la que se puede recorrer el palacio de veraneo de Don Pedro II y el museo del lugar, además de fastuosos y floridos jardines.

Otros interesantes museos son el de Arte Moderno (MAM), el de Arte Naïf, el de Imagen y Sonido, que posee la mayor colección nacional de films, documentos y grabaciones de la música popular brasileña y el Centro Cultural Banco do Brasil, instalado en una construcción de 1880.

Como para redondear este panorama de arte, historia y cultura, en el Parque de Flamengo se encuentra el Museo Carmen Miranda, en realidad el gran homenaje de la ciudad a la diva brasileña que deslumbró a Hollywood en la década del ’40. Aunque había nacido en Portugal, la estrella llegó a muy temprana edad a Río de Janeiro y, después de maravillar con su voz, su cuerpo y su inigualable aura a los cariocas, partió a los Estados Unidos y brilló a la par de Ingrid Bergman, Marlene Dietrich, Greta Garbo y Bette Davis. En el museo, formado por varios salones unidos por hermosos jardines, se pueden conocer objetos personales, vestidos, accesorios, joyas utilizadas en los films, tapas de sus primeros discos, premios recibidos a lo largo de su carrera y fotografías de sus películas más famosas, entre ellas Copacabana, en la que actuó junto a Groucho Marx.

Las Excursiones

Las excursiones ofrecidas en la oficina “ad hoc” de la nave eran:

  • Gran excursión al Corcovado y Pan de Azúcar (con almuerzo incluido) – 8 horas – US$ 229,90
  • Gran excursión al Corcovado y Pan de Azúcar (sin almuerzo) – 7½ horas – US$ 149,90
  • Traslados a la playa Copacabana e Ipanema – 6 horas – >US$ 35,90
  • Rio Cidade Maravilhosa – 4 horas – US$ 39,90
  • Corcovado (pasaje en tren incluido) – 4 horas – US$ 89,90
  • Pan de Azúcar (pasaje en telesférico incluido) – 4 horas – US$ 89,90
  • Jeep Tour al Corcovado – 4 horas – US$ 139,90
  • Los Secretos de la Bahía de Guanabara – 4 horas – US$ 82,90

Cabe destacar que respecto del año pasado solo dos excursiones subieron sus precios. Todas las demás han bajado.

Los valores se refieren a pasajeros adultos, los niños pagan aproximadamente un 20% menos.

En esta oportunidad y como ya conocíamos el Corcovado, el Pan de Azucar y las playas más famosas, decidimos tomar la excursión denominada Río, Ciudad Maravillosa.

De ese modo, tranquilamente sentados en un bus con aire acondicionado, escuchamos como Carmen, nuestra guía experta en “portuñol” (idioma híbrido de español y portugués) nos comentaba lo que veíamos a nuestro paso.

Así al llegar al centro de la ciudad comparamos la arquitectura colonial, típicamente europea, con los modernos rascacielos.

Paramos para visitar la imponente Catedral Metropolitana de Río de Janeiro (oficialmente Catedral de São Sebastião do Rio de Janeiro). Un edificio piramidal de base circular con un diámetro de 92 metros y una algura de 75 metros construído en hormigón, con 4 vitraux de piso a techo. La misma fue construida entre 1964 y 1976, diseño del tablero del arquitecto modernista Edgar de Oliveira da Fonseca.

Luego, nuevamente en el bus, pasamos junto a la iglesia de la Candelaria, construida en 1822; el célebre Sambódromo, donde se llevan a cabo los desfiles del carnaval más famoso del mundo; el Teatro Municipal (que ya citamos más arriba) y el parque del Flamengo (Aterro do Flamengo) donde el paisajista (ya citado también) Burle Marx participó en el diseño y construcción de este terreno donde fueron ganados al mar 1.200.000 metros cuadrados, en lo que se convertiría en parque público a orillas del mar, junto a la playa de Flamengo, en el barrio del mismo nombre.

Luego de un breve paso por Botafogo (un sitio que obviamente no le gustaba mucho a nuestra guia, ya que lo destacó como la playa más contaminada de la ciduad y por lo tanto la peor) seguimos viaje rumbo a la bella playa de Sao Conrado, donde tuvimos oportunidad de bajar y ver los aladeltistas bajando en vuelos de bautismo.

Desde allí emprendimos el regreso por la vía costera, donde vimos a vuelo de pájaro la entrada a la famosa favela “La Rosinha” y más tarde las playas de Leblon, Ipanema, Arpoador, y  Copacabana.

Algunos ansiosos se quedaron en el mercado Uruguayana para unas compras de último momento y nosotros decidimos seguir con el bus hasta el puerto, ya que los 40°C a la sombra no invitaban al regreso a pié desde aquel mercado.

Nos quedamos con ganas de ir a la Confitería Colombo donde rodeado de elegantes espejos donde se reflejan discusiones acaloradas, charlas relajadas y los diálogos románticos que hombres y mujeres mantienen en las dos plantas, coronadas en el techo por un enorme y distinguido vitraux.  Esas escenas sumadas al aroma del café, las sobrias lámparas, la tenue iluminación y el glamoroso diseño de estilo art nouveau remiten, de inmediato, a un típico recinto de París, Roma, Madrid o Buenos Aires. En fin, otra vez será…

A las 19:30 hs. el MSC Orchestra (con todos a bordo) se despidió de Río, poniendo rumbo a Ilha Grande, última escala brasileña de esta travesía.

Vea más fotos de nuestro paso por Río de Janeiro en nuestro FACEBOOK

Fuente: Noticias de Cruceros

Deja tu opinión

comentarios

Powered by Facebook Comments

Carnival Cruise Line

Apoye el proyecto - HAGA CLICK AQUI

banner-costa-pie_noviembre-2016

Alamo Rent a Car

Daily_Travelling_News

Minerbi & Silveira Comunicación Corporativa

Cruise Crew Only - Solo para tripulantes de Cruceros

Artefisico