Ilhabela nos recibe en nombre del Brasil

Ilhabela, la primer escala brasileña del “On Board” que estamos realizando en el MSC Orchestra, nos recibe con renovadas ofertas turísticas y su tradicional belleza.

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El MSC Orchestra en Ilhabela

46 horas más tarde y luego de haber recorrido 857 millas náuticas, desde Punta del Este, el MSC Orchestra llegó a la mágica Ilhabela.

A estribor nuestro (derecha) primero avistamos el faro de Ponta Sela, luego la Cachoeira do Veloso y la playa del mismo nombre, y más tarde las playas do Curral, Grande do Julião, da Feiticeira, do Portinho, Brava, do Oscar y la de Pedras Miúdas.

Y puntualmente a las 13:00 hs el MSC Orchestra fondeó frente al pequeño muelle de Ilhabela, la isla marítima más grande del Brasil.

Esta isla “capital de la vela” (yachting) y paraíso de los amantes del buceo oculta más de 50 naufragios e historias de piratas y corsarios.

Historia de Ilhabela y el “Titanic” brasileño

Américo Vespucio descubrió esta isla en 1502, sin embargo los brasileños le dan el crédito a su navegador (que iba en la expedición de Vespucio) de nombre Concalo Coelho.

La isla era llamada por los aborígenes tupis “Maembipe” (“lugar de intercambio de mercaderías y rescate de prisioneros”) aunque también le llamaban “Ciribaí” (“lugar tranquilo”), sin embargo, y como era la costumbre de los navegantes en aquella época, la misma fue llamada según el santoral “São Sebastião”, por ser descubierta el día de ese santo.

En 1805, el gobernador elevó a la población que se encontraba en torno a la Capilla de Nossa Senhora D´Ajuda e Bom Successo a la condición de villa y en 2806 esa villa fue nombrada Vila Belha da Princesa, en honor a la Princesa da Beira, la infanta Doña María Teresa Fransisca de Assis Carlota Joana Josefa Xavier de Brangança.

En 1939 la Vila Belha pasó a llamarse Formosa y de inmediato los habitantes comenzaron a elevar quejas dado que el nuevo nombre no contaba con popularidad entre el pueblo. Finalmente el 1° de enero de 1945 un decreto del gobierno volvió a cambiar el nombre de la isla y su ciudad, pasando a llamarse tal como la conocemos hoy: Ilhabela.

A lo largo de su historia su industria de pesca, café, caña de azúcar y escondite de barcos de esclavos le dieron fama a la isla.

También lo hicieron sus múltiples naufragios, siendo el más famoso el del transatlántico Príncipe de Asturias, hundido durante una noche de tormenta y niebla en la región de Punta da Pirabura. De éste se puede conocer toda la extraña historia (del “Titanic” brasileño) visitando en Museo Náutico Ilhabela (ver página oficial).

Muchos marinos náufragos, amotinados o simplemente enamorados de la zona se radicaron en la isla y aún se pueden ver entre sus pobladores los claros ojos europeos con el cobrizo cuerpo de un sudamericano.

Las Excursiones

Un abanico de 8 excursiones contrastaban con la corta escala en la pequeña isla, éstas eran:

  • Discover Ilhabela & Curral Beach (3½ horas) – US$ 62,90.-
  • Jabaquara por tierra en Jeep y por mar en “escuna” (3½ horas) – US$ 72,90.-
  • Cascada “Tres tombos” y Playa del Curral con jeep (3½ horas) – US$ 79,90.-
  • Playa Curral en Jeep (3½ horas) – US$ 62,90.-
  • Escuna para Jabaquara (4 horas) US$ 65,90.-
  • Traslado a Curral Beach (3 horas) US$ 65,90.-

No obstante preferimos hacer un recorrido por la ciudad para hacer algunas compras, visitar la iglesia y la gruta de Nossa Senhora D´Ajuda e Bom Successo.

Los negocios del pequeño centro (de 4 manzanas) atesoroan algunos “must” que no hay que perderse, como por ejemplo: el mercado de artesanos, en la antigua municipalidad, los locales de Havaianas, Tea Hupoo (un local de surf con las mejores marcas), y Webtur (donde se pueden alquilar bicicletas) en la peatonal y Stroke (indumentaria sport, para la dama y el caballero), el nuevo “Bella Bar” y el clásico Free Port Café, todos estos en la Rúa Dr. Carvalho.

Suele pasar que la gente aprovecha esta escala hasta el último minuto, por lo tanto puede llegar a formarse una considerable cola en el muelle esperando el tender. No desespere, le sugerimos que se siente en el bar SP o en el restaurante Aeroilha (multipremiado por la revista Veja como el mejor restaurante de la zona) en el mismo muelle y espere cómodamente sentado, quizás chequeando sus mails gracias al WiFi del bar, hasta que la fila ya tenga un largo “humano” es decir no más de 30 personas. Irá en el último tender, pero disfrutará de una “Skol” o su bebida preferida hasta minutos antes de embarcar. Una forma de prolongar el sabor de esta isla brasileña en su paladar.

Finalmente a las 20:30 aproximadamente el MSC Orchestra hizo sonar su sirena, anunciando su partida.

Ya con poca luz de día, pasamos al través del faro Ponta das Canas y luego aparecieron algunas mansiones famosas que dan al mar, como la del ex corredor de carreras Emerson Fitipaldi ya en la zona de Pacuíba y finalmente la preciosa playa de Jabaquara.

Por la noche, a bordo se llevó a cabo la Fiesta de Blanco, un evento típico que junto a la Gala del Capitán, que se había llevado a cabo la noche anterior, marcaron los dos eventos más importantes en la vida nocturna del MSC Orchestra.

Vea más fotos de Ilhabela en nuestro FACEBOOK

Fuente: Noticias de Cruceros

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