Servicios para tripulantes de cruceros

Algunos puertos brindan facilidades específicas para tripulantes de cruceros, ya sea de mano de ONGs o simplemente voluntarios que arman propuestas para ayudar a quien llega trabajando en un barco y necesita comunicarse con su casa o simplemente pasar el tiempo con confort y relax, hasta la hora de su partida.

Crew_WiFi

Bajo el mural de Quinquela Martín se agrupan los tripulantes en busca del ansiado WiFi sin cargo.

No hace falta ir muy lejos, solo cruzar el Río de la Plata, bajar en el puerto de Montevideo, y adentrarse por la peatonal Pérez Castellano, para verlos, reunidos en alguno de los bares y fondas que rodean la zona del Mercado. Un pequeño cartel hecho a mano con la leyenda “Crew Memebers Welcome” y allí aparecen las mesas llenas de tripulantes que no miran mas que las pantallas de sus celulares o tabletas. En el mundo angloparlante se los conoce como Safe Habours o Puertos Seguros, y allí es donde tiene lugar el ritual del Crew Hangout, o sea donde pasan su tiempo libre los sacrificados tripulantes cuando sus obligaciones les permiten bajar a tierra.

Es que si bien la mayor parte de los cruceros cuentan hoy con servicios de Internet, los mismos no son muy accesibles para el personal de a bordo (y en algún que otro caso porque no para el pasajero) y la llegada a puerto muchas veces permite retomar el contacto con afectos y familia. Aunque algunas navieras ofrecen a los tripulantes un precio sensiblemente menor al que cargan a sus clientes, las necesidades de comunicación con del mundo contemporáneo difícilmente son satisfechas con alguna conexión ocasional para comprobar los mails.

Para quienes disfrutan de la salida de puerto desde la popa de la nave, también es habitual observar que la cubierta de tripulantes (cuando las instalaciones de puerto tienen Wi Fi libre, se llena de trabajadores que aprovechan hasta que la señal se desvanece para conectarse a internet. Aunque no solo de internet vive el tripulante, y en algunas ocasiones, sobre todo para algunos miembros que mantienen familias numerosas en sus lugares de origen, el presupuesto para esparcimiento en tierra es mas que limitado. Entre estos, una costumbre bastante extendida es que uno solo consuma, y le pase la clave de internet del café o bar a sus compañeros que se quedan en las inmediaciones, a veces en condiciones poco cómodas.

Shirley Farquhar

Shirley Farquhar

Para ellos precisamente se han creado lugares como el Otago Seafarers Center, donde los tripulantes saben que -a diferencia de a bordo- ellos son la prioridad. Es que este “Puerto para Marinos” centra su actividad en atender las necesidades de los frecuentemente dejados de lado tripulantes de cruceros. Ubicado en Port Chalmers, Nueva Zelanda, el centro abre sus puertas a los trabajadores de abordo de los 79 cruceros que anualmente recalan de Dunedin, y que aportan un importante componente a la economía de esa región. Con pasajeros realizando un promedio de gasto de entre 100 y 150 dólares diarios, esto representa unos 38 millones de dólares anuales.

Los pasajeros cuentan con una infraestructura especializada para la recepción turística y los tripulantes también, ya que así como en otros puertos del mundo, allí también encuentran un santuario para todos aquellos que viven debajo de la cubierta 4. En el centro que lleva adelante Shirley Farquhar, y que abre sus puertas solamente cuando alguna nave entra a puerto, los trabajadores de a bordo encuentran un espacio para relajarse, socializar, disfrutar de una taza de te y sobre todo tener acceso libre a la red de WiFi para ponerse al día con las noticias y reconectarse con sus familias en sus hogares, donde sea que estos se ubiquen.

Unos 12 puertos de el Archipiélago de Nueva Zelanda cuentan con centros de esta clase, operados principalmente por voluntarios, que en su mayoría participan de organizaciones confesionales de diversos credos.Y aunque en algunas oportunidad los pasajeros intentan utilizar alguna de las dos computadoras que tiene el centro, solo pueden hacerlo si las mismas no están en ese momento ocupadas por tripulantes, algo que en alguna ocasión ha generado molestias y reproches de viajeros intolerantes. Trabajando en el centro desde el año 1973, Farquhar comenta al respecto en un reportaje: “Me molesta mucho. Todos somos humanos. Todos tenemos un trabajo que hacer. Si no fuese por estos muchachos en las naves, nadie tendría la oportunidad de hacer un crucero”.

Esta forma de ayudar a conectar a los tripulantes con sus familias en casa, de darles un lugar propio fuera de las áreas designadas de cada embarcación, y de permitirles sentir que a alguien desconocido en un puerto lejano se preocupa por su bienestar, es sin duda un bálsamo en las muchas veces sacrificada vida de los tripulantes. Por eso muchos de ellos, a pesar de haber tocado puerto en Dunedin varias veces, no conocen ninguno de sus paisajes, ya que desde que ponen un pié en tierra, sus pasos se dirigen al Seafarers Center, donde encuentran un hogar lejos del hogar, gracias a la voluntad y el espíritu de servicio de quienes piensan en sus semejantes, tratando de ayudarlos donde mas lo necesitan.

Baje aquí la guía de los refugios para marinos de todo el mundo

Fuentes: Otago Daily Times / Noticias de Cruceros

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments

banner-costa-pie_noviembre-2016

Super_Tarifa_MSC2

García Fernández Turismo

Alamo Rent a Car

Daily_Travelling_News

Minerbi & Silveira Comunicación Corporativa

Cruise Crew Only

Artefisico

Daniel Benhayón

Periodista marplatense, Director de NDC Radio, ex redactor en el Diario La Capital, realizador del programa "El Viaje" por KPA y melómano.