Viviendo el “Anthem of the Seas”

Corolario de la experiencia personal vivida a bordo del Anthem of the Seas, y contada en primera persona por sus protagonistas.

We will Rock you

El espectáculo We will Rock you, a bordo del Anthem of the Seas

Ya tranquilos, a bordo del Anthem of the Seas, de Royal Caribbean, con mi esposo nos dispusimos a beber sendas copas de vino mientras veíamos al puerto de Southampton alejarse, a través de las impresionantes paredes vidriadas del Solarium de la cubierta 14.

Pasamos por el Shore Excursions, en la cubierta 5 para sacarnos algunas dudas y de allí seguimos caminando hacia el Royal Theater ya que teníamos reserva para el show y de pronto nos topamos con una cantidad de gente que obstaculizaban el paso, habíamos llegado al “Bionic Bar”.  Risas y aplausos de adultos y niños celebrando a las estrellas del lugar, 2 robots bartenders que preparaban y servían tragos con o sin alcohol.  Se ordenan a través de una tablet en la cual los elegir o los creas, había que beber uno! obviamente esto tenia un costo extra, pero… ¿cómo resistirse? y de allí al show.

Después de disfrutar el excelente espectáculo musical “We will Rock You”, fuimos a The Grande Restaurant, en el cual teníamos reservación, a las 21:30 y lamentablemente la experiencia no fue muy buena.  Les recuerdo que todas las reservaciones las había hecho previamente a través de mi pagina de miembro de Royal Caribbean y ellas habían pasado automáticamente a la aplicación Royal IQ. Llegamos a la puerta del restaurant a las 21:40 y no solamente nos llamaron la atención por llegar tarde ademas nos dijeron que la cocina ya estaba cerrada, le explique a la señorita que nos habíamos demorado unos minutos cuando salimos del show pero ella estaba muy enojada.

Desilusionada por esta situación le reclame porque me habían permitido poner una reserva a las 21:30, si este era el horario en el cual cerraban la cocina entonces vino el manager del restaurant el cual estaba confuso con mi reserva, pero nos hicieron entrar al restaurant. Ordenamos la cena y apurándonos nos trajeron las bebidas, el primer y segundo plato, fue entonces cuando los camareros comenzaron a levantar las sillas para ponerlas sobre las mesas y barrer el piso aunque todavía había otros pasajeros cenando. Esto fue el colmo, y sin comer el postres nos fuimos a presentar una queja en el mostrador de Servicio al cliente”.

Allí nos atendieron muy amablemente y pidiéndonos disculpas nos explicaron que había sido un error permitirnos poner nuestras reservas de cena después de las 21:00, por lo cual tuvimos que rehacer tal agenda de toda la semana. Lamentablemente el rehacer nuestra agenda significó que perdimos el turno del iFLY y aunque nos prometieron que nos conseguirían otro antes de desembarcar. Lamentablemente no lo hicieron a pesar de que se los recordé todos los días.

Afortunadamente el siguiente día era de navegación y no teníamos obligación de levantarnos temprano así que aprovechamos para tomar el desayuno en el balcón del camarote, disfrutar la piscina y almorzar en el Solarium Bistro. Cenamos en Jamie’s Italian una pequeño restaurante ideal para una cena romántica, en el cual la comida y el servicio son muy buenos, aclaro que  este tiene un pago adicional. Un trago en el Bionic Bar y de allí a Boleros para terminar la noche bailando.

El barco, en su recorrido de 7 días, hizo escala 4 puertos: Gijón (en el principado de Asturias, España) y Bilbao (en el corazón del Pais Vasko, en España también), luego el St Peter Port, en las británicas Islas del Canal y, finalmente, el puerto francés de Le Havre, que permite visitar la ciudad de París.

Después de investigar decidí que no tomaríamos excursión en Gijón, y la decisión fue más que acertada, ya que la ciudad esta al lado del puerto, tan cerca que se llega caminando y en 2 horas se puede visitar todos los puntos de interés y sacarse fotos.

Esta ciudad fundada en el siglo V a.C., había sido una población eminentemente industrial, lo que había favorecido su gran desarrollo y crecimiento a lo largo del siglo XX; no obstante, durante los últimos años la crisis de la siderurgia y el sector naval han supuesto su reconversión en un centro turístico, universitario y de servicios. Para mi gusto la ciudad no tiene mucho que ofrecer y deberían prepararla mas.

North Star - Anthem of the Seas

A 90 metros por encima del mar estamos en la “North Star”

Regresamos al barco y previo almuerzo nos subirnos a la North Star, una cápsula-observatorio vidriada sostenida por un brazo que te eleva a más de 90 metros sobre el nivel del mar. En ella los huéspedes tienen vistas de 360°, impresionante!.

Esa noche cena en el restaurante Chic y a dormir temprano para estar preparado para el siguiente puerto.

Bilbao es una ciudad preciosa, la cual supero nuestras expectativas. Contratamos una excursión en el barco que nos llevo a conocer la ciudad pasando por el Museo Guggenheim, el casco medieval antiguo, la  Catedral Basílica de Santiago y la Plaza Nueva. De allí partimos a la ciudad cantábrica de Castro Urdiales la cual es muy pintoresca e interesante para visitar.

A las 17:00 hs “todos a bordo” ya que el barco zarpaba nuevamente. Esa noche cenamos en Silk, lo que para mi es un restaurant asiático moderno, el cual fue muy acogedor.

Seaplex - Anthem of the Seas

Divirtiéndonos como niños en los “autitos chocadores”

El quinto día era de navegación nuevamente, el cual lo aprovechamos para volver al Solarium Bistro pero esta vez tomamos un desayuno disfrutando de la comida sana que ofrecen, y después nos relajamos en el jacuzzi. A la tarde fuimos al Seaplex, más conocidos entre los latinos como “autitos chocadores” y fue un volver a la infancia, ¡¡¡ que divertido!!!  ¡¡¡ Buenísimo !!!.

Finalmente el día fue coronado con una cena en el American Icon Grill y después disfrutamos del Spectra’s Cabaret en el Two70.

El Two70 merece un párrafo aparte, las impresionantes paredes vidriadas de piso a techo de  una amplitud de 270° que durante el día permiten apreciar el océano o el puerto dependiendo donde esté el barco en ese momento, y durante la noche por medio de la alta tecnología se transforman en una pantalla gigantesca que te puede transportar a una selva, al espacio o donde la imaginación del creativo lo haya decidido. Si ademas le sumas el show robótico de juegos visuales y los acróbatas subiendo y bajando (tanto que no sabes hacia donde mirar) mi impresión es que estábamos en un ambiente original y realmente único en el mar.

El día siguiente la nave recaló en el Puerto de St Peter, en las Islas del Canal (Bailía de Guernsey), donde elegimos una hacer una excursión en bicicleta, con las cuales recorrimos (pedaleando) toda la isla y pudimos ver los búnkeres nazis, remanentes de la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Esa noche repetimos el restaurante Chic y obviamente el ultimo trago de la noche en el Bionic Bar.

El ultimo puerto fue Le Havre, y aunque la mayoría había decidido tomar la excursión a Paris, como nosotros ya hemos viajado a la “Ciudad de la Luz” varias veces, elegimos ir a Normandia y continuar con la historia de la Segunda Guerra Mundial, que habíamos comenzado en día anterior.  Recorrimos la Omaha Beach donde transcurrió el “día D” (el desembarco aliado en la Francia ocupada por los alemanes), el cementerio de Colleville y la costa fortificada por los nazis. Realmente una experiencia impresionante y muy emotiva.

No había duda, esa era la ultima noche por lo cual tenia que ser especial y por eso elegimos el restaurante Wonderland. Es muy difícil de explicar la experiencia en Wonderland, ya que todo es inesperado con un toque de misterio y surrealismo.  El servicio es especial y la camarera tenia un carisma y simpatía que era la ideal para el lugar. Desde el momento que uno se sienta y le dan el menú cuyo texto “magicamente” aparece cuando (con un pincel de artista) es humedecido, los distintos platos tienen una presentación totalmente fuera de lo común y sabores distintos, exóticos, difíciles de diferenciar pero combinados de una manera que yo me atrevería a decir adictivos… se los recomiendo,  experiméntenlo ustedes mismos.

Esa noche fuimos a bailar a Two70, que esa noche la habían transformado en discoteca, y después  obviamente no podíamos dejar de ir a Bionic Bar a despedirnos de nuestros nuevos amigos bartenders.

Esa fue nuestra experiencia en el Anthem of the Seas y quiero recalcar que en el balance final los pequeños incidentes vividos no pudieron inclinar la balanza negativamente, este barco tiene mucho para dar y yo personalmente tengo que volver a la linea Quantum a ver si de una ver por todas puedo probar volar, en el iFLY!

Vea más fotos del Quantum of the Seas en nuestro FACEBOOK

Fuentes: Gentileza de Adriana Aiello-Ambrugna / Noticias de Cruceros

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Adriana Aiello-Ambrugna

Adriana Aiello-Ambrugna es VP de Marketing en una empresa de medios estadounidense. Productora de Cine y TV. Su pasión por los cruceros y su vida en la Florida la han acercado a Noticias de Cruceros, desde donde colabora realizando coberturas, contactos comerciales y relaciones institucionales. 

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