Llegamos a la Antártida

Nuestra primer impresión de la Antártida fue en un día gris en la Isla Barientos, un sitio que pertenece al archipiélago Aichto, en las Islas Shetland del Sur.

Barrientos Island

Un día nublado junto a los pingüinos y las focas nos recibieron en esta neblinosa isla.

A bordo del Sea Spirit.- Luego de que los fanáticos de la aves puderan fotografiar volando en el Drake: Albatros, Petreles, Pardelas y Priones, pasado el mediodía llegamos a la Isla Barrientos (Islas Aichto), que debe su nombre al marino antártico de apellido Barrientos perteneciente a la armada chilena.

El día era nublado, la temperatura había bajado a los 3°C y la excitación había subido mucho, ya que era nuestro primer desembarco en suelo antártico.

Días atrás habíamos recibido los elementos básicos para pisar este suelo virgen: un par de botas impermeables, un salvavidas para desembarcos (de esos que se inflan si tocan el agua) y una parka que es un regalo que hace Poseidon Expeditions a todos sus pasajeros. Claro con eso se aseguran que uno sea una especie de maxi cartel de promoción donde en todas las fotos se vea quién lo ha llevado a la Antártida, no está mal por ser una excelente parca y gratis.

Todo el pasaje se dividió en dos grupos (que coincidía con los grupos del simulacro de abandono que realizáramos antes de partir de Ushuaia). El grupo A y el grupo B. Y día tras día nos fuimos turnando en quién bajaba primero a tierra. Aunque para ser honestos los que siempre bajaron primero fueron los kayakers, liderados por el argentino Luis y la experta navegante catalana Marta Duch. Esta actividad que se debía reservar de antemano, tiene un costo adicional y requiere demostrar que uno sabe de qué se trata y ha practicado el deporte de antemano. Siempre uno de los líderes de la expedición iba en un kayak en tanto que el otro seguía de cerca al grupo con un zodiac.

Luego de su “aventura a remo” se reunían con el resto de los equipos que ya nos encontrábamos en tierra.

El Sea Spirit tiene una marina cubierta para descender a los zodiac, y esto hace que aún con nevisca o lluvia muy finita sea un trámite seguro el embarcar y desembarcar de la nave.

Cuando los botes llegan a tierra que puede ser nieve, barro o piedra (canto rodado) ya han delimitado los líderes de la expedición en tierra ciertas zonas por las que es seguro caminar, guardando la distancia mínima de 2 metros con los pingüinos, 5 metros con las focas y 20 metros con los elefantes marinos (que en este caso no había).

En esta isla vimos pingüinos chinstrap, gentoo, rookeries y lobos marinos.

Los recorridos tienen diferente extensión y siempre están delimitados por banderas rojas (una) y cuando uno encuentra dos banderas rojas cruzadas es que allí termina esa ruta o que no se debe continuar en esa dirección.

Una vez tomadas todas las fotos de la fauna local, los icebergs y las infaltables “selfies” volvimos todos al Sea Spirit, donde (luego de la clásica limpieza de botas*) nos vestimos adecuadamente para los 20°C que hacen dentro de la nave.

Mañana sería hora de otra aventura en el continente blanco y había que reponer fuerzas y recibir las actualizaciones de los puntos que tocaríamos a posteriori.

El GPS marcaba 62°24,8´ de latitud Sur, 059°44,7´ de longitud Oeste y el termómetro comenzaba a bajar, indicando que era hora de irse a dormir.

Vea más fotos de este increíble viaje en nuestro FACEBOOK.

Para más información sobre Poseidon Expeditions y sus cruceros de expedición consulte a su agente de viajes o a García Fernandez Turismo, tel. +54 11 4320-1450

La asistencia de este crucero fue brindada por Coris, la compañía de asistencia al viajero en Argentina.

Fuente: Noticias de Cruceros

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