La Experiencia a Bordo del ‘Star Breeze’

La cobertura de una travesía por Costa Rica y Panamá permitió descubrir una nueva dimensión del viajar a una periodista especializada de Estados Unidos. Acá, un fragmento del relato de Michelle Juergen para una revista norteamericana.

Star Breeze Puerto

Windstar Cruises opera una flota de seis cruceros de lujo pequeños, que transportan desde 148 a 310 pasajeros por cincuenta países, visitando 150 puertos de Europa, el Pacífico Sur, el Caribe y América Central. Cuando en 2014 se sumaron buques a vela, También el Star Pride, a motor, que transporta hasta 212 pasajeros en 106 suites, gemelo del Star Legend y Star Breeze. Esto permitió a la naviera sumar nuevos itinerarios por a Islandia, el Canal de Panamá, Costa Rica, y Tahití todo el año.

Cada noche, la periodista Michelle Juergen, de la revista estadounidense TravelAge West, caminaba hacia proa, hasta ese extremo en el que el barco parece desaparecer bajo los pies de uno, para dejarlo casi flotando sobre el inmenso mar, y miraba hacia el cielo infinitamente estrellado. Esa increíble belleza que refleja el planeta en absoluta armonía, paz y suntuosidad era su premio diario mientras realizaba una de las notas que más la satisficieron en toda su carrera. El espectacular y acogedor ambiente del Star Breeze en su itinerario era su tema esa semana, y esos instantes cara a cara con la inmensidad, uno de los momentos culminantes que salpican su historia.

Este año, el crucero que a ingresó a mediados del años pasado a la flota de Windstar --naviera especializada en naves pequeñas pero de alta gama-- hace travesías de siete días por Costa Rica y Panamá, cruza el canal de noche, y atraca en la ciudad capital por dos noches. De esa manera, los viajeros tienen la oportunidad de explorarla a fondo, incluyendo el distrito del casco histórico.

El Star Breeze es, por lo tanto, el barco más nuevo de la flota, aggiornado a un costo que supera los ocho millones y medio de dólares estadounidenses tras ser adquirido a Seaborn Cruise, con capacidad para 212 pasajeros, con 277 pies cuadrados de suites con balcón y con vista al mar. Su target son las parejas de entre 40 y 70 años, aunque también ofrece opciones para quienes desean estar solos y posibilidades de hacer nuevas amistades.

Por cierto, las cenas de a bordo tienen un must en el restaurant principal, Amphora, con un menú internacional que cambia cada noche, en una variedad que puede ir desde el cordero hasta pato a la naranja, el salmón glaseado, el risotto de mar, por ejemplo, y al menos tres opciones diarias para el postre. El chef Budhi Thakut aprecia cada oportunidad, en el lugar donde se encuentre, para bajar a tierra y obtener los frutos de mar más frescos o las frutas típicas del lugar: su obsesión permanente es sorprender a los comensales con alguna de sus excelentes creaciones.

Ninguno de estos detalles escapó a Juergen. En la galería, disfrutó del aire libre en cómodas sillas. Ése es también el sector donde se sirve el desayuno, e incluye además opciones de almuerzo. Y por la noche se transforma en un espacio romántico en el que reservar una cena con velas. Pero también está el Star Bar, al aire libre, donde los pasajeros pueden tomar un trago y gozan de los más fantásticos atardeceres.

Peor más allá de cada uno de los espacios, Michelle Juergen se detiene en un factor que los unifica por igual: la dedicación de los tripulantes. Cada día la encargada de su habitación la llamó por su nombre, incluso cada vez que se cruzaban por los pasillos. Y pronto descubrió que todo el staff se enfoca a conocer las preferencias y gustos de cada pasajero. “Cuando hacía mis pedidos a la habitación, volvían a llamarme para saber si todo estaba en orden ?escribió?… Y para balancear las delicias que se degustan abordo, el Star Breeze ofrece actividades gratuitas, libre acceso al gimnasio, clases de actividad física con instructor, y también clases de kayak, paddleboard y demás deportes acuáticos, que pueden realizarse desde la plataforma del barco, abierta cuando el clima  y el oleaje lo permiten. Mientras tanto, quienes buscan algo más tranquilo pueden relajarse en la piscina o el jacuzzi, o bien tomar un trago en el Yacht Club (un lugar sereno con increíbles croissants de Nutella), tomar libros de la biblioteca de abordo, o simplemente sentarse y relajarse con la música de fondo”.

Además, en el salón WindSpa se ofrecen tratamientos y servicios como masajes corporales y faciales, manicuría y pedicuría, acupuntura y peluquería. “Y siempre en un ambiente confortable, con la presencia servicial y constante del staff de a bordo, que se esmera en agasajar a los pasajeros y dar todo su potencial y su calidez a la hora de satisfacer sus necesidades”, concluía la colega.

 

Fuentes: Windstar Cruises, TravelAge West, Cruise Critic, About Luxury, Noticias de Cruceros

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