El Cabo de Hornos nos cede el paso hacia el Pacífico

Nuestro equipo cruza el temible Cabo de Hornos rumbo al Océano Pacífico y el Queen Mary 2 pone a prueba sus virtudes marineras en los mares más bravíos del planeta.

Cabo de Hornos

El Cabo de Hornos

A bordo del Queen Mary 2.- Pocas veces en la vida uno se encuentra tan poco preparado para enfrentar a la grandeza que la naturaleza nos pone por delante, como en el momento de hacer el pasaje transoceánico del Cabo de Hornos. Y pocas veces -de acuerdo a lo que nos grafican otros viajeros y tripulantes-, se tiene la oportunidad de vivir esta experiencia con un cielo claro y hasta con destellos de sol. Es que el paso entre el Atlántico y el Pacífico normalmente es el escenario de aguas tumultuosas, vientos despiadados y visibilidad casi nula. No fue así en esta oportunidad, y a nuestra sensación de asombro y maravilla, debimos agregar la de agradecimiento por haber podido presenciar en una clara mañana de aguas poco turbulentas, este maravilloso punto geográfico, donde los océanos colisionan. Vale pues entonces el prolegómeno a la crónica, ya que la misma estará signada por la muy poco periodística emoción, que todavía nos embarga.

Muy temprano en la mañana, luego de un pasaje nocturno desde Puerto Williams, descendiendo hasta la parte mas austral del continente, nos encuentra a pasajeros y tripulantes por igual en cubierta, esperando ansiosamente que las últimas millas náuticas Atlánticas se transiten a bordo del Queen Mary 2, para que luego de rodear a la Isla de Hornos, vire su proa nuevamente hacia el norte. Poco incide que hallamos tomado el pasaje de Drake, o que el famoso Cabo, tome su nombre de la ciudad holandesa de Hoorn. Bastenos saber que ese promontorio bañado por el sol que se desliza imponente por la banda de babor, es el lugar donde finaliza el Atlántico y donde comienza ese Pacífico que será nuestro compañero hasta que finalicemos este segmento de la vuelta al mundo 2016 del QM2 en Valparaiso.
Monumento al Albatros

El monumento en el Cabo de Hornos, "El Albatros" obra del escultor chileno José Balcells.

Tal como lo atestiguan las imágenes que enviamos a la redacción de Noticias de Cruceros, nuestro paso por el extremo meridional del Archipiélago de Tierra del fuego, es de una belleza pocas veces vista, y además al igual que lo sucedido en Usuahia, el clima se comporta de maravillas, permitiéndonos estar en cubierta desde temprano, para poder tomar parte de la ceremonia de la transición bioceánica. Tal es así que a simple vista podemos apreciar tanto el monumento memorial a los marinos y la base de observación que la armada Chilena posee en esta Isla. A pesar de las disputas limítrofes, o las curiosidades históricas (el pasaje toma su nombre del famoso pirata ingles Sir Francis Drake) la emoción que embarga al navegante, va mas allá de las banderías, y nos encuentra en la cubierta 7 de este transatlántico bien “British” dejando de lado diferencias ideológicas, aunados por el amor al crucerismo, que en este viaje alcanza su cúspide, al menos para nosotros.

Base y Faro de la Isla Hornos

Base y Faro de la Isla Hornos

Pero luego de volver a dirigirnos hacia el norte, y ya en aguas abiertas de jurisdicción chilena, el Oceano Pacífico nos muestra su rostro inflexible, con mares agitados y vientos de fuerza constante, que nos acompañan durante la jornada. A pesar de ello, la vida a bordo del Queen Mary 2 no altera su curso, y al mediodía, tal como es una tradición en esta nave y en su predecesora, su campana tañe 8 veces para indicar que es la hora del almuerzo. Al mismo concurrimos un poco mas tarde de lo habitual, ya que para devolver un poco de lo mucho que se nos ofrece tomamos parte en el Winter Garden, del “Tándem Idioma & Culturas” donde se ofrece la posibilidad de encontrarse con los compañeros de viaje que desean practicar otras lenguas distintas a la propia y conocer algo de las culturas a las que pertenecen otros pasajeros.

Todo ello poco importa a los Albatros Black Browed, que cual delfines en el agua, acompañan a la nave con su impronta magnificente y su coreografía aérea, que hace la delicia de los observadores de aves que se encuentran a bordo. El que no la pasa tan bien es el pobre Great Kiskadee (Pitangus sulphuratus) que se quedo en el Queen Mary 2 luego de que el buque zarpase de Punta del Este. Los responsables de servicios ambientales se tomaron el trabajo de capturarlo gentilmente de la terraza de una de las suites de popa y mantenerlo en cautiverio hasta poderlo liberar en una latitud adecuado para un pájaro de su plumaje.

Great Kiskadee (Pitangus sulphuratus)

Un "polizón" (Great Kisakadee) que subió en Punta del Este al QM2 y al no bajarse fue capturado por la tripulación para devolverlo a su ambiente, cuando el barco "suba" nuevamente a zonas más cálidas.

La tarde transcurre como es habitual con las actividades que el programa de la nave nos informa desde la noche anterior. En nuestro caso, se impone utilizar uno de los laundry de cortesía que se ubican en cada una de las cubiertas inferiores (secadoras y planchas incluidas) para acomodar nuestro guardarropas, y preparanos para una nueva noche de gala. Otros lo hacen tomando clases de tango de salón en el Queens Room, o accediendo lecciones de esgrima, viendo el film Puente de Espías en el planetario Iluminations o asistiendo al espectáculo de variedades que presenta el trio Virtuosity en el Royal Court Theatre. Nosotros por nuestra parte volvemos a colocarnos sendos vestidos de noche y smoking para la velada de gala en el Britannia, donde nos damos cuenta que es mas fácil elegir las deliciosas variedades culinarias que allí se ofrecen (tanto en las galas como en las noches menos formales) si pedimos el menú en castellano. Luego del postre y para culminar un día de emociones, no nos amilanamos y decidimos con entereza enfrentar el bochorno de nuestra absoluta falta de afinción vocal, participando del Karaoke en el Lions Pub. Que Bob Marley desde su lugar en el firmamento nos perdone por mutilar su “Could you be loved”. pero es el deber de cualquier cronista de Noticias de Cruceros, el tomar parte de toda la oferta de entretenimiento de la nave, para poder contárselo a los lectores.

Con un mar cada vez más agitado, el Queen Mary 2 se dirige impertérrito hacia Punta Arenas, nuestra próxima escala. Allí esperamos llegar en la mañana para tomar parte de algunas excursiones, pero sobre todo para ir a recorrer la zona franca, y aprovechar el “duty free” de sus tiendas y shoppings. Claro que nuevamente, ese será el tema de nuestro envío de mañana, eso si pasamos esta noche de recorrido austral en un océano que de pacífico, parece tener bien poco. Por suerte estamos a bordo del QM2, un transatlántico donde aún en los peores mares, nuestras copas no ven agitar su contenido.

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Más info sobre los cruceros de Cunard en Argentina: Discover the World, tel. + 54 (11) 5274-1600

Fuente: Noticias de Cruceros

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