Cuatro oficiales, una misión

Luego de su “On Board” antártico, Guido Minerbi engloba cuatro entrevistas en una sola nota. Cuatro oficiales del Crystal Symphony.

Paul McFarland Cruise Director

Paul McFarland

En un barco como el Symphony es difícil afirmar si éste o aquél miembro de la tripulación es más importante en lo que hace al confort o la seguridad de los huéspedes que lo han elegido para sus vacaciones. Sin embargo, y por distintos motivos, Noticias de Cruceros quiso conversar con cuatro oficiales, dos de los cuales tienen mucha presencia entre los huéspedes, mientras que los otros dos prácticamente permanecen ocultos en sus respectivos lugares de trabajo.

Los dos primeros son Herbert Jäger, el Director de Hotelería y Paul McFarland, el Director de Crucero. Si bien trabajan mucho en sus oficinas, se los ve a menudo circular por el barco e interactuar con los cruceristas. Por el contrario, hay otros dos oficiales con importantísimas funciones a los que no se los suele ver circulando por el Symphony, excepto durante alguna recepción, evento o cena: se trata de la oficial a cargo de  seguridad -Johanna Luoma- y del Jefe de Máquinas -Rune Halvorsen- al quien todos se dirigen como “Chief”, ya que en inglés su título es Chief Engineer, algo así como Jefe de Máquinas Juntos, los cuatro conforman una mini-ONU: Herbert es austríaco, Paul es estadounidense, la única oficial de navegación mujer a bordo es finlandesa y el chief es noruego. Esta situación se repite entre toda la tripulación, compuesta de unas 50 nacionalidades. Por eso se entiende de inmediato que la lengua franca y oficial es el inglés. De no ser así, el barco estaría siempre amarrado en puerto ¡por falta de un idioma común para comunicarse!

Hotel Director and Chief Engineer

Rune Halvorsen y Herbert Jäger

La función del Director de Hotelería está íntimamente relacionada con el bienestar de los pasajeros a bordo, ya que Herbert Jäger es, en el barco, el equivalente de un director de un hotel de cinco (o seis) estrellas en tierra. Prácticamente todo pasa por sus manos y el suyo en un trabajo con una pesada carga de logística: todo debe funcionar aceitadamente y no sólo eso, sino en el momento justo y con el grado máximo de calidad. Tanto, que llama la atención encontrarlo siempre tranquilo, relajado y afable. Paul McFarland, a su vez, como Director de Crucero, tiene funciones bien diferenciadas, como ocuparse de todas las actividades de entretenimiento a bordo, asegurarse de que todos los músicos, artistas, bailarines, conferencistas, operadores, docentes (de idiomas, computación y bridge) y el mago que trabaja en el Symphony, cumplan con las actividades para las que los han contratado. Pero éste es sólo un aspecto: McFarland es a la vez el hombre de Relaciones Públicas, el Maestro de Ceremonias y, con frecuencia, el brillante monologuista que arranca carcajadas y aplausos de quienes lo escuchan.

Nos resultó inolvidable su desempeño unas noches atrás, como ya comentamos, cuando en el teatro de abordo tuvo que anunciar que el músico y stand-up comedian (el monologuista cómico) no podría hacer su show porque el barco se movía demasiado y sería peligroso para él y los músicos estar en el escenario que se bamboleaba al ritmo del barco, de las olas, y de un viento de una fuerza más que respetable de la escala Beaufort. Fue McFarland el encargado de comunicar a quienes se  habían ubicado en el teatro que no habría función esa noche por causas de fuerza mayor. Sentado en el escenario para no perder el equilibrio -y con él su dignidad- improvisó un monólogo muy cómico en el que no faltó la lectura de una carta imaginaria escrita por un amigo embarcado en un supuesto barco de crucero tercermundista (con todo lo que eso implica) llamado -si mal no recordamos- Paraíso Etíope. Entre las varias cosas que, según la carta, le habían ocurrido en el crucero, hubo una muy notable. En un remoto puerto africano ubicado frente a aguas muy peligrosas, los pasajeros se habían sorprendido mucho de que tanta gente se hubiera congregado en el muelle para despedirlos.  Claro, no era gente deseosa de presenciar la zarpada del barco, sino buena parte de los tripulantes que se habían rehusado de seguir navegando.

McFarland, cuando no está a bordo, vive con su familia en el que gusta llamar su dique seco muy lejos del mar. Su casa está en Las Vegas, en pleno desierto y contrasta vivamente con los mares que surca cuando está en funciones. Trabajé como Director de Crucero para varias empresas entre las cuales, además de Crystal se destacan Viking y Cunard. Lo que inicialmente comenzó como un atractivo trabajo de verano se transformó luego en mi profesión. Me encanta viajar y conocer a mucha gente.

En este trabajo lo importante es tomar el pulso de los huéspedes y de lo que requieren y prefieren, porque no hay dos cruceros que sean iguales y es muy difícil, por no decir casi imposible, cambiar las primeras impresiones. Esto implica que a veces debamos apuntar a focalizarnos en las expectativas de todo el grupo y que, al contrario, a veces sea necesario un contacto uno a uno con ciertos cruceristas. Por ejemplo, es muy importante establecer si en determinado crucero la mayoría quiere divertirse, si se acuesta tarde a la noche, si se interesa por charlas y conferencias o bien en participar en los entretenimientos programados o levantarse muy temprano por la mañana para hacer ejercicio y caminar en cubierta. Para llevar adelante mi trabajo, cuento con una gran cantidad de herramientas a bordo y debo organizar las jornadas tomando muy en cuenta las condiciones del mar y el pronóstico que nos llega del puente de mando. Hay una serie de actividades aptas para determinadas condiciones meteorológicas y otras que se deben modificar de acuerdo al tiempo.  Los artistas de abordo cuentan con una serie de shows alternativos, ya que algunos son más tolerantes de condiciones de navegación más o menos agitadas. Por eso, uno debe estar siempre muy atento y tomar todo eso en cuenta. Es necesario un planeamiento con la debida anticipación, pero al mismo tiempo es preciso también tener un alto grado de flexibilidad para poder aportar los cambios aconsejables.  Si uno planifica el entretenimiento en un gran hotel de Las Vegas, no hay mucho que sea necesario cambiar. Pero en el mar, en un barco, no es así: todo depende de las condiciones reinantes. Hay un tema importante: muchos de nuestros huéspedes repiten, es decir que viajan con nosotros más de una vez. Éstos son los más difíciles de complacer porque tienen una expectativa de que todo a bordo sea por lo menos igual y hasta mejor de lo vivido anteriormente. Tenemos un punto a favor y es que vuelven porque les gusta lo que les ofrecemos, pero reitero que hay algo casi imposible de modificar, que es la primera impresión. Antes de concluir con esta interesante conversación preguntamos a Paul McFarland quién es su jefe directo a bordo y nos respondió que reporta directamente al Director de Hotelería. También nos comentó que ha trabajado un total de 32 años como Director de Crucero, veinte de los cuales en barcos de Crystal.

Se había hecho la hora de encontrarnos con el Chief Engineer para conversar sobre su rol en el Symphony y fue así que nos enteramos que por obvias razones de seguridad hay dos sectores de la nave donde no se admite a los huéspedes: el puente de mando y la sala de máquinas. Por eso, nos encontramos con Rune Halvorsen en una pequeña sala de reuniones situada detrás de la recepción, en el centro del barco, en el sector conocido como midship (centro de la nave). Halvorsen, que supera los dos metros de altura, nació y estudió en Noruega y reside allá con su familia cuando no navega. Se formó en una academia naval militar de su país y en otra privada un total de ocho años. Viene trabajando en Crystal ya hace 15 años. Trabajó varios años en barcos petroleros de distinto tonelaje. Le preguntamos cómo definiría el tamaño del Symphony, al que describió como una nave de tamaño mediano en lo que a barcos de crucero se refiere. Es un barco de crucero tradicional construido a mediados de los años 90. Le consultamos si el tamaño del Symphony lo hace más fácil de manejar que un barco más grande y nos respondió que el tamaño del barco no hace diferencia. Al salir de Buenos Aires habíamos notado la presencia de dos remolcadores y nos dijo que en determinados puertos los remolcadores son un requisito obligatorio. Ante nuestra consulta sobre si ser Chief Engineer en un barco como el Symphony difiere mucho de serlo a bordo de barcos cargueros, nos respondió que la principal diferencia consiste en el hecho de la mayor responsabilidad, ya que en este barco viajan muchas personas. Tengo a mi cargo un total de 45 personas y la supervisión de todo lo que es técnico a bordo, desde la electricidad, la propulsión, los motores, etc.  Esto implica jornadas de trabajo de 12 horas, 10 en actividad y dos de descanso.  Por otra parte, trabajo 3 meses seguidos y luego tengo 3 meses para pasar con mi familia en Noruega.

Los motores de este barco, prosiguió, a diferencia de los de un carguero, son eléctricos. Tenemos un total de seis motores de los cuales utilizamos cinco si navegamos a máxima velocidad. Uno queda siempre de reserva para el caso de que sea necesario el mantenimiento de otro.

Ante nuestra consulta sobre el tipo que combustible que se utiliza, el Chief Engineer nos explicó que en aguas antárticas, por ley, se utiliza un combustible más liviano como el gasoil, por ser su combustión menos contaminante. Desde ya, se trata de un combustible más costoso. Le consultamos si el hecho de navegar en la Antártida supone una carga mayor de trabajo para él y su gente: la respuesta fue negativa. Quienes sí tienen un trabajo extra son los oficiales que se desempeñan en el puente de mando, por la presencia de hielo y de témpanos. Antes de concluir nuestra conversación le preguntamos si además de la doctora Brand, sudafricana, hay otras mujeres con grado de oficial a bordo.En el puente de mando tenemos efectivamente a otra mujer con grado de oficial en jefe, a cargo de todos los aspectos de la seguridad. Se trata de Johanna Luoma

Hubiéramos seguido conversando un rato más pero una fugaz mirada al reloj nos volvió a la realidad: precisamente se había hecho la hora de reunirnos con ella. Nos interesaba mucho la oportunidad de conversar con Johanna Luoma, porque no sólo nos parecía excepcional encontrar a una mujer entre todos los hombres que se desempeñan en el puente de mando y nos parecía notable que tuviera a cargo un tema como el de seguridad.

Jefe de seguridad

Johanna Luoma

Johanna Luoma nació en Kotka, Finlandia y cursó cuatro años y medio en la Academia Marítima de su país. Antes de obtener su licencia de master (capitán), en 2012, tuvo que pasar bastante tiempo embarcada, tanto en barcos de carga como de pasajeros. Le preguntamos si esa licencia la habilita para comandar un barco y nos respondió que le permite ocupar cualquier cargo a bordo. De hecho, en un primer momento fue contratada como primer oficial en Crystal Cruises y luego fue promovida a su cargo actual de Oficial en Jefe de Seguridad Personal y Protección (Safety and Security). Como tal, nos explicó, tengo a mi cargo todo el equipo de seguridad y salvataje, la capacitación de los tripulantes, los simulacros con huéspedes y los tripulantes, la seguridad en general e impedir que sean traídos a bordo objetos o personas no autorizados. Cuento con un equipo de 7 tripulantes para el desempeño de estas funciones, especialmente de origen filipino e indio. Le preguntamos qué nivel ocupa en el puente de mando, y nos explicó que es la tercera en línea, después del capitán y del vice-capitán.  Preguntamos si el hecho de ser una oficial mujer implicaba algún tipo de diferencia y la respuesta no se hizo esperar y fue muy ocurrente: En realidad no les puedo responder porque no tengo experiencia como oficial hombre.

El cielo, que había estado mayormente nublado, mostraba ya algunos jirones azules, por lo cual sugerimos salir a cubierta para sacar algunas fotos en un contexto de seguridad, cerca de uno de los botes. Nos colocamos todos los abrigos que habíamos llevado a la reunión, guantes, gorras y todo lo necesario para defendernos del frío -ya bastante notable- y del viento arrachado. Fue allí que descubrimos que en la vida mucho depende de la costumbre. Nosotros estábamos cubiertos de varias capas, como cebollas, mientras que la oficial salió a cubierta con una blusa blanca de manga corta y posó tranquilamente para varias tomas sin dar ni la mínima señal de tener frío Se lo hicimos notar y ella muy risueñamente nos respondió que en Finlandia hace mucho más frío.

Para más información sobre Crystal Cruises y sus cruceros consulte a su agente de viajes o a García Fernandez Turismo, tel. +54 11 4320-1450

Fuente: Noticias de Cruceros

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments

banner-costa-pie_noviembre-2016

Super_Tarifa_MSC2

García Fernández Turismo

Alamo Rent a Car

Daily_Travelling_News

Minerbi & Silveira Comunicación Corporativa

Cruise Crew Only

Artefisico

Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

Tags: