Navegación, Costas y Festejos

Ya navegando al través de la Provincia de Buenos Aires, nuestro equipo va preparándose para la despedida, de este fascinante crucero.

Crystal Symphony open sea

El Crystal Symphony navegando en mar abierto

A bordo del Crystal Symphony.- Esta vez la realidad fue más bondadosa que el pronóstico y pasamos una noche muy tranquila tras salir del Golfo Nuevo y entrar a mar abierto. Es notable darse cuenta de que por más que desde el barco no sea visible, uno se siente mucho más ubicado cuando sabe que la costa es la de su país y que -por lejos que estén- está pasando por lugares tan poco exóticos como Carmen de Patagones, Bahía Blanca, Necochea y Mar del Plata poniendo proa a la anteúltima escala del crucero, Montevideo.

El día fue muy soleado y con temperatura muy agradable. La piscina del Symphony está muy bien protegida del viento y por eso estuvo muy concurrida. En lo referente a temperatura, se la podría haber utilizado desde hace dos días, pero el estado del mar no lo hacía aconsejable por lo cual había sido vaciada. De todas maneras, éste fue un día de actividades sin tregua a bordo. Además de la habitual, variada programación de entretenimiento, estaban previstos tres grandes acontecimientos: el Grand Gala Buffet, la Captain´s Farewell Reception, y el Black Tie (optional) Evening.  El primero fue un evento gastronómico de altísimo nivel, organizado en el gran atrio central Crystal Plaza, donde se colocaron mesas y mesas de excelentes comidas entre las que se destacaron enormes cantidades de langostas, langostinos y cuanta exquisitez se pueda imaginar, junto con otras tantas dedicadas a variadas ensaladas, platos calientes, carnes y mesas de postres no precisamente dietéticos, por más que hubiera varios sin azúcar o sustancias grasas. Muy a tono con el tema antártico del crucero hubo unos huevos duros genialmente disfrazados de pingüinos. Antes de dar comienzo a la gran comida, el Director del Crucero presentó uno por uno a todos los chefs responsables de la gastronomía de abordo, todos coronados por sus tradicionales y altísimos sombreros blancos. Una idea de la calidad del servicio de Crystal la da, sin lugar a dudas, un detalle. Cada huésped se servía de todo lo que le apeteciera y debía caminar unos metros hasta sentarse en el Restaurante Crystal para almorzar. Ante cada huésped con su plato en la mano se materializaba un mozo o una moza que amablemente le pedía el plato y lo acompañaba a la mesa elegida para facilitarle las cosas. Uno no hacía a tiempo a sentarse que aparecía otro mozo o moza para acercarle la silla a la mesa, desplegarle la servilleta y servirle agua o bebidas sin alcohol, seguido de inmediato por el (o la) sommelier para proponerle los vinos elegidos para esa oportunidad, hoy un blanco chileno y un tinto californiano.

Una noticia que nos dejó pensativos

El día pasó rápidamente -y con una nota especial- ya que los noticieros que permanentemente se pasan por televisión en las cabinas y suites dieron cuenta de la noticia de la muerte de un valiente explorador solitario antártico quien se había propuesto atravesar a pie -y sin asistencia alguna- todo el Continente Blanco en un esfuerzo para reunir donaciones para una causa noble. Ironía del destino, falló en su intento y falleció en Chile adonde lo llevaron habiendo casi cumplido su hazaña, faltándole tan sólo unas 30 millas. La noticia, que en otro momento podría haber dejado indiferentes a los huéspedes del Symphony, adquirió una significación muy especial considerando que menos de una semana atrás habían podido ver con sus propios ojos la belleza (pero también la dureza) de la Antártida. Todos se identificaron con el expedicionario inglés que -de alguna manera- se había propuesto seguir los pasos de Ernest Shackleton quien tampoco alcanzó a llevar a término su expedición.

Velada de gala

Gala

Velada de Gala

A las 19:45 empezó la última velada de gala en que el Capitán Zander dio un breve discurso de despedida ya que en apenas dos días el crucero terminaría donde había comenzado, en Buenos Aires. Es un detalle interesante que en Crystal Cruises se recomiendan determinados dress codes según el ámbito, el tipo de evento y la hora del día para que cada uno sepa bien cómo vestirse para no desentonar. En el caso específico de los eventos de gala como esta velada, el ?dress code aconseja black tie (corbata negra) para los hombres, que implica ponerse un tuxedo. Pero hay una aclaración: optional. El tuxedo puede reemplazarse por un traje negro y una buena corbata. Siguió una excelente cena muy especial, esta vez con un blanco francés y un tinto californiano, seguida pocos minutos después por un show de música en vivo, de canto y baile a cargo de la compañía estable del barco. Un día como pocos, que concluyó razonablemente temprano, ya que todos querían levantarse muy temprano para disfrutar de todo un día en tierra uruguaya. Quienes decidieron no contratar uno de las muchas y muy variadas excursiones ofrecidas por los especialistas del Symphony se dirigieron al Reception Desk (Recepción) de la nave para obtener información sobre el desembarco, la ciudad, la moneda, etc.

La Conserje en Jefe

Natalia Pupo

Natalia Pupo

A la izquierda del Desk hay un sector identificado por la palabra Concierge (Conserje), donde una simpática brasileña multilingüe nos recordó la función de la Consejera Troi en la Star Trek (Viaje a las Estrellas) donde la astronave Enterprise está a cargo del calvísimo Capitán Jean-Luc Picard. En efecto, la Chief Concierge (Conserje en Jefe) Natalia Pupo del Symphony, es una fuente inagotable de informaciones, datos, sugerencias, recomendaciones y de todo aquello que pueda hacer del crucero una experiencia aun más completa y grata. En su función, nos dimos cuenta, no es sólo importante decir la cosa correcta, sino saber escuchar. Somos curiosos y, tras esperar hasta que hubiera terminado de explicar a una huésped ansiosa cómo sería el trámite de desembarco en Buenos Aires y el traslado a Ezeiza, fuimos a conversar con ella para salir de dudas. En ambas solapas del saco de su uniforme lucen dos llaves doradas entrecruzadas que nunca antes habíamos visto en un barco. Las dos llaves son el símbolo de una muy prestigiosa y exclusiva asociación. Se trata de Les Clefs d´Or de la Union Internationale des Concierges d´Hotels (Las Llaves de Oro de la Unión Internacional de los Conserjes de Hoteles. Natalia Pupo luce con evidente orgullo su distintivo porque es la única a bordo acreditada para llevarlo. Y aquí conviene hacer un poco de historia. Los Conserjes de Crystal Cruises han sido los primeros en recibir sus Llaves de Oro y son hoy casi los únicos de la industria de cruceros en lucirlas. Y no sólo eso: fueron los primeros conserjes de una línea de cruceros en haber sido aceptados como miembros de esta Unión Internacional. De acuerdo con los estatutos, los conserjes miembros deben atender cualquier pedido ?en tanto sea moralmente, legalmente y humanamente posible.?  La UICH cuenta hoy con más de 3.000 miembros en 35 países y los interesados en convertirse en miembros deben acreditar cinco años de experiencia hotelera y por lo menos 3 como Conserjes a tiempo completo. Este reconocimiento es una prueba más -muy tangible- del reconocimiento que Crystal Cruises ha logrado por su impecable tradición de servicio no sólo en la industria naviera, sino entre sus pares de la industria hotelera de alta gama. Hubiéramos querido saber mucho más, pero ya había dos huéspedes esperando plantear sus inquietudes a la Conserje que, como corresponde, ¡no los hizo esperar!

¿Valijas sí, o valijas no?

Regresamos a nuestra suite con la sana intención de empezar a preparar nuestras valijas, pero lo pensamos mejor y preferimos disfrutar de un DVD que habíamos retirado en la muy surtida biblioteca de abordo y ver una película en la intimidad de lo que ya se había convertido en nuestra residencia a flote. Habría tiempo -después de pasear por Montevideo- para hacerlas. Obviamente, estábamos buscando cualquier excusa para atrasar el momento en que el desembarque definitivo sería la cruda realidad... Tuvimos por un momento una sensación: por más que desembarcaríamos en Buenos Aires a eso de las 9:30 de la mañana, para nosotros sería la medianoche. Cual Cenicientos, nuestro carruaje-nave volvería a su estado original de calabaza...

Sin pensar en eso, el martes daríamos un lindo paseo por las ramblas de Montevideo, de pronto con un chapuzón allá por Pocitos, regresaríamos para pasar un rato por el Mercado del Puerto, disfrutando de su atmósfera tan particular, y luego subiríamos al Symphony por última vez para dejar listos los dichosos equipajes y estar libres para disfrutar nuestra última velada a bordo.

A todo esto, antes de pasar la película vimos en el mapa de nuestro televisor que el barco se encontraba navegando entre Mar del Plata y Pinamar. En pocas horas más estaríamos amarrando en Montevideo y veríamos a corta distancia su emblemático Palacio Salvo y, enfrente, el Cerro con la fortaleza blanca.

Para más información sobre Crystal Cruises y sus cruceros consulte a su agente de viajes o a García Fernandez Turismo, tel. +54 11 4320-1450

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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