Mas allá del fin del mundo

 Finalmente el equipo de Noticias de Cruceros está en el Continente Blanco, la Antártida.

La Antártida

La Antártida desde nuestro balcón

A bordo del Crystal Symphony.- Por años habíamos soñado con la Antártida y sólo ahora -inesperadamente- Crystal Cruises había hecho que se cumpliera ese sueño: ¡estábamos en la Antártida! Tras mucho mirar hacia afuera, había llegado el momento de atreverse a mirar hacia adentro. Estábamos viviendo una experiencia única, para pocos, algo que nuestra imaginación y tantas documentales vistas por televisión habían ayudado a imaginar, pero no a prever cómo nos sentiríamos.

La primera sensación fue de una enorme excitación que hizo fluir la adrenalina. Una vez recuperado el equilibrio, nos sentimos apabullados por lo gigantesco y casi monocromático de una naturaleza salvaje y extrema, muy parecida al congelador del mundo. No pudimos dejar de pensar que, por la rigidez del clima y aun en pleno verano, podríamos sobrevivir tan sólo pocas horas en este entorno, lo cual hizo que lo observáramos con admiración pero con profundo respeto. Con la Antártida no se juega.

Fauna Antártica

La fauna antártica no parece alterarse a pesar de nuestro paso.

A la hora de la cena, ya reunidos con la pareja estadounidense y la inglesa propusimos un juego: que cada uno definiera su emoción o experiencia con un adjetivo o palabra. Surgieron las siguientes: maravilloso y bellísimo, inesperado, sorprendente y asombroso, sobrecogedor, impactante y fuerte y algo temible.  ¡Y sí! La Antártida es todo eso y tantísimo más: como todas las cosas de la Naturaleza, conmueve, moviliza y lo hace sentir a uno tremendamente pequeño y frágil. La Antártida es algo inconmensurable: tras el recodo de un fiordo o detrás de un témpano gigantesco puede estar agazapado el infinito?

Pocas veces en la vida encararemos un espectáculo tan alucinante: no hicimos más que mirar, mirar y mirar -deslumbrados- para almacenar tanta belleza y hacerla nuestra. La Antártida es uno de esos lugares del mundo que pocos han visitado. Quienes tienen la suerte de visitarla tratan de atraparla con miradas ávidas, independientes de pasaportes, ciudadanías y razas, con curiosidad, sorpresa y emoción.  A bordo del Symphony todos parecían querer llevarse un trocito del Continente Blanco a casa.

Al redactar esta nota ya se habían hecho las 2:12 de la madrugada y afuera aún reinaba bastante claridad. Desde el puente nos informaron que el sol saldría a las 3:37: en ningún momento habría noche cerrada. El Symphony avanzaba en esta penumbra espectral a 8,6 nudos por hora, a menos de la mitad de su velocidad de crucero. Esta prudencia en la navegación elegida por Crystal Cruises es un factor que no hizo más que sumar  tranquilidad al disfrute de los huéspedes. Todos se sintieron protegtidos por estar realmente en buenas manos al recorrer este territorio misterioso donde termina un mundo y comienza otro. Habíamos pedido nuevamente que nos despertaran muy temprano, dentro de unas muy pocas horas, pero seguramente, nos despertaríamos mucho antes por nuestra cuenta: no queremos perdernos ni un minuto de esta experiencia.

En el momento mismo en que íbamos a poner el punto final a esta nota, nos surgió una imagen que resume lo vivido hoy. Recordamos nuestra incredulidad cuando, en la escuela primaria, la maestra nos contaba que había muchos chicos en el mundo -y tantísimos adultos- que no conocían el mar. Si descreer de nuestra docente, eso nos parecía mentira. No conocer el mar sería como no conocer el barro, el cielo, las nubes y los árboles ¡y sin embargo era así! Nos imaginábamos entonces qué emocionante sería para quien nunca hubiera visto el mar descubrirlo por primera vez: una emoción de las que uno no emerge igual y que no se olvida jamás.  Con la Antártida nos pasó eso mismo: no habíamos sido los únicos en cruzar el Drake y tampoco seríamos los mismos quienes lo cruzamos rumbo a Sur y los que lo volveríamos a cruzarlo hacia el Norte, después de haber pasado poco más que un día más allá del fin del mundo. La Antártida marca en nuestras vidas un antes y un después.  Eso es lo que ha sido esta visita para todos los que estamos a bordo del Symphony: una experiencia vital que nos ha enriquecido ampliando nuestros horizontes y la comprensión de nuestro mundo.

Para más información sobre Crystal Cruises y sus cruceros consulte a su agente de viajes o a García Fernandez Turismo, tel. +54 11 4320-1450

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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