Primer escala: Ushuaia

La primer escala de nuestro equipo antártico es en la ciudad más austral del mundo: Ushuaia. He aquí la crónica:

Ushuaia 3

Ushuaia desde nuestro balcón

A bordo del Crystal Symphony.- Estábamos cenando con las dos parejas de Estados Unidos y del Reino Unido la noche del sábado, regando los excelentes platos que habíamos elegido con un vino que nos había recomendado la sommelier rumana, un vino portugués -corte de tres cepas- que realmente nos había dado mucho de que hablar. Era la primera vez que todos probábamos un tinto tan especial y perfumado proveniente del país que siempre identificamos con el vinho verde o el porto. Se acababa de develar un misterio: nuestra mesa era una mesa de ocho, pero siempre habíamos sido seis: dos cubiertos quedaban invariablemente sin titular. Ocurre que esos dos lugares están reservados para dos oficiales que cada tanto aparecen y comparten la cena con los huéspedes, dándoles una oportunidad de fraternizar, conocerse y hacerles preguntas sobre el barco, el mar y lo que a cada uno le parezca interesante.

De pronto la señora norteamericana apuntó hacia uno de los amplios ventanales y dijo que a lo lejos se podían ver unos picos nevados. De hecho era cierto y el Symphony se estaba aproximando a la desembocadura del Canal de Beagle que recorrería durante la noche rumbo a Ushuaia. La conversación a su vez cambió de rumbo, dejando atrás los cubiertos para los oficiales y las virtudes del vino portugués y se lanzó de lleno a una temática muy distinta. Eran las 21:30, y sin embargo afuera todavía había bastante luz, tanta, que permitía divisar con absoluta claridad los picos nevados de Tierra del Fuego que vendrían a ser algo así como las últimas estribaciones de la Cordillera de los Andes. Esa claridad, pasadas las 21:00 era una confirmación de que habíamos navegado hacia el Sur por casi cuatro días y que nos estábamos acercando cada vez más al destino del crucero: la Antártida.

Antes de cenar, los huéspedes de la cubierta 10 -Penthouse Deck- habíamos sido convocados a una recepción especial en lo que se da en llamar The Captain´s Quarters (algo así como los aposentos del Capitán). En una pequeña sala muy cálida, con mucha boisserie, elementos decorativos y una barra, nos recibieron el Capitán Zander y varios de sus oficiales para una ulterior oportunidad de conversar y conocerse. Como corresponde en estas oportunidades, el Capitán hizo un brindis (él y los oficiales brindaron con agua mineral) y dio un breve discurso en el que habló de la próxima llegada a Ushuaia, el posterior encuentro con el Cabo de Hornos y la llegada a la costa de la Península Antártica. Todo fue muy interesante, pero lo que más concentró la atención de los convidados fue que el capitán hiciera referencia al pronóstico del tiempo y comentara que el cruce del Pasaje de Drake sería algo movido. Eso no es de extrañar, ya que en el encuentro de los dos grandes océanos, ¡parecería que cada uno quiere ser más que el otro y hacerlo  retroceder!

La llegada a Ushuaia estaba prevista para las 7 de la mañana, pero el Symphony debe haber llegado con bastante adelanto ya que cuando nos despertamos a las 6:30, ya habíamos anclado frente a la ciudad que tiene la distinción de ser la más austral del mundo. Un rápido desayuno, nos arropamos bien no tanto contra el frío porque 8º C no son tan pocos sino contra el viento que en el Sur parece no descansar con demasiada frecuencia. El día había amanecido muy soleado y con cielo azul. Luego, en menos de una hora, el cielo se había cubierto de nubarrones para luego volver a despejarse - y así varias veces durante el día - Muchos de los huéspedes del Symphony se habían anotado para alguna de las excursiones ofrecidas, y fueron los primeros a abordar los tenders que en un recorrido de escasos diez minutos los llevarían al muelle para subir a sus respectivos ómnibus.

Tender

El sugestivo bamboleo del tender para bajar a tierra en Ushuaia

El primero los llevaría a explorar el Parque Nacional por US$ 129. Otro incluiría un paseo en catamarán por el Canal de Beagle a un costo de US$ 109. Otro más incluiría una recorrida en el tren de trocha angosta especialmente charteado para los huéspedes que, luego de un viaje de 45 minutos recorrerían el Parque Nacional para regresar a Ushuaia en ómnibus por US$ 209. A los más ambiciosos se les ofrecerían tres alternativas apasionantes: Trekking a través de la  reserva natural del Valle Tierra Mayor por US$ 149; Tierra del Fuego a caballo, por US$ 259 (sólo apto para mayores de 18 años) y Aventura en 4x4 en el Fin del Mundo por US$ 209; Viaje panorámico en ómnibus hasta el Lago Escondido, por USD 209, la excursión más prolongada de todas éstas, de unas 5 y ½ horas de duración. A quienes les guste hacer subir la adrenalina se les ofrece además la opción de integrar la visita al parque nacional con el trekking y el canotaje en canoas inflables. La duración aproximada es de 5 horas y tiene un costo de US$ 249.  Finalmente hay tres opciones más, para un número reducido de huéspedes que las hayan reservado con la suficiente anterioridad. Todas tienen un costo muy elevado que oscila desde un mínimo de US$ 649 hasta un máximo de US$ 7.499. La primera de ellas ofrece la posibilidad de ir a pescar en el fin del mundo en aguas del Lago Escondido. La segunda incluye un sobrevuelo en helicóptero, con aterrizaje en plena Cordillera de los Andes donde no sólo se puede gozar del asombroso panorama sino de un excelente champagne acompañado por los mejores quesos. Finalmente, las dos más ambiciosas y de mayor duración incluyen el traslado al aeropuerto de Ushuaia para volar a la Antártida, haciendo una escala previa en Puerto Williams (Chile) para cumplimentar requisitos de migraciones. En la Antártida se aterriza en la base chilena Presidente Frei, para lo cual habrá que abrigarse convenientemente, dado que reinan allí temperaturas muy por debajo de  los 0º C. Tras una permanencia de unas cuatro horas en el Continente Blanco, los exploradores regresan a su avión, vuelven a hacer una escala en Puerto Williams para regresar finalmente al aeropuerto de Ushuaia.  La segunda opción comparte ese vuelo pero tiene mayor alcance, al incluir la visita a un bosque petrificado que afloró en una zona previamente cubierta por los hielos del glaciar Collins. Ambas excursiones están necesariamente limitadas a un número muy reducido de participantes e integran un paquete premium de exclusivas excursiones, que la naviera ha bautizado: Crystal Boutique Adventures.

Ushuaia 1

Polícromas edificaciones del centro ushuaiense.

En nuestro caso, tras pensarlo mucho, resolvimos no participar en ninguna de las excursiones terrestres, ya que habíamos visitado más de una vez Ushuaia y buena parte de Tierra del Fuego. La Antártida preferíamos verla desde los salones calefaccionados del Symphony, por lo cual elegimos dedicarnos a pasear sin apuro por las calles de Ushuaia y volviendo a visitar el Museo del Fin del Mundo que para nosotros tiene una magia muy especial. Un comentario es ineludible? Muchos de nuestros compañeros de viaje, entre los cuales, además de las parejas de Estados Unidos e Inglaterra se suma una de colombianos, otra de canarios, otra de mexicanos y un chef alemán se frustraron mucho por algo que nos pareció incomprensible. Por ser domingo, la casi totalidad de los locales comerciales y varios restaurantes estaban cerrados, haciendo caso omiso de la llegada del Symphony, de un navío de una naviera noruega y por lo menos uno o dos barcos de exploración. La cantidad de cruceristas que se volcó ávida de recuerdos y compras varias, se encontró con decenas y decenas de letreros con la misma palabra: Cerrado. Abiertos había sólo algunos restaurantes, un par de excelentes confiterías y bares, un par de kioscos polirrubro y una casa especializada en la fabricación de chocolates, dulces y alfajores artesanales. Nos preguntamos si no sería comercialmente más sabio tener abierto un domingo en que haya barcos en el puerto, y de pronto descansar otro día de la semana, sin frustrar las expectativas de los turistas de todo el mundo que visitan la ciudad más austral del mundo.

Ushuaia 2

Foto típica del casco urbano en Ushuaia

Tras pasear por unas cuatro horas y sacar muchas fotos, nos sentamos en nuestra confitería preferida, visitamos el museo y finalmente volvimos al muelle donde nos esperaba el tender que tras breve navegación nos devolvió al Symphony. Tras mostrar la tarjeta-llave de nuestra cabina, pasar por el detector de metales y desinfectarnos las manos como lo requieren las reglamentaciones, fuimos en ascensor desde la cubierta 4 a la 11 donde nos dirigimos a restaurante Lido, para un excelente y reparador almuerzo. El Lido, en la cubierta más alta de la nave, cuenta con enormes ventanales panorámicos mediante los cuales uno disfruta de su comida ante panoramas de ensueño. Uno podría pensar que se trata ?al compararlo con el restaurante principal -el Crystal- que el Lido es un autoservicio. En parte lo es, pero es más correcto definirlo como un autoservicio asistido, ya que uno no tiene tiempo de elegir una mesa que ya se acercan solícitos uno o dos camareros para darle a escoger bebidas, vinos o lo que a uno se le antoje. Mientras llega lo que uno ha pedido, ha habido tiempo para elegir entre una muy variada oferta de opciones y regresar a la mesa. Y finalmente un detalle Sólo uno o dos días después de haber zarpado de Buenos Aires, ya los maîtres y los camareros conocen el nombre y el apellido de cada huésped y lo recuerdan sin aparente dificultad. Seguramente, como parte de su esmerada capacitación por parte de Crystal, ¡deben haber seguido un excelente curso de técnicas de memorización!

Ya en nuestra cabina decidimos descansar un rato para estar muy frescos y atentos cuando el Symphony levante sus anclas, empiece a navegar en sentido opuesto por el Beagle y ponga proa hacia el Cabo de Hornos, el Pasaje de Drake y la misteriosa Antártida.

Ultimo Momento

El hombre propone y el mar dispone 

El Symphony sigue anclado frente al puerto de Ushuaia de donde el último tender soltará amarras a las 20:30. Una vez que llegue al Symphony, éste zarpará hacia el Cabo de Hornos y la Antártida. Esto, al menos, es lo que todos preveíamos. Por eso nos sorprendió que poco después de las 18:00 los parlantes de la nave emitieran un mensaje del propio Capitán Ralf Zander.  Con su voz calma y pausada, y con un leve dejo alemán en sus erres, el capitán efectuó un anuncio que nos recordó que el mar y el viento no son algo inmutable y estático, sino algo dinámico y con vida propia. Los seres humanos, y no son excepción los que desempeñan sus actividades en las grandes navieras, deben reconocer que no son ellos quienes mandan, sino la Naturaleza en sus múltiples y cambiantes aspectos. Tal como dice el subtítulo "el hombre propone y el mar dispone".

El mensaje del capitán fue sencillo y lineal: debido a las condiciones del mar y del viento, el Symphony pondrá proa directamente a la Antártida y no pasará frente al Cabo de Hornos. A esa decisión que altera involuntariamente nuestro itinerario, en aras de la seguridad de los huéspedes, de los tripulantes y del navío se llegó tras el informe de los pilotos chilenos que por un lado desaconsejaron enfáticamente pasar por el Cabo y por razones de seguridad personal se negaron a desembarcar allí como normalmente suelen hacerlo.

Siempre de acuerdo con el Capitán Zander, que repitió su mensaje dos veces, se ha tomado la decisión de omitir esta etapa por razones de prudencia. En efecto, el Symphony saldrá del Canal de Beagle a la medianoche y tendrá que enfrentar un mar muy grueso, con olas respetables, vientos crecientes y por consiguiente quienes estamos a bordo experimentaremos los efectos del cabeceo y del rolido que serán bastante notables. Es decir que el Pasaje de Drake será fiel a su (mala) fama, y nos hará pasar una noche movida.

Es interesante observar cómo el anuncio del experimentado capitán, lejos de preocuparnos, nos da gran tranquilidad: estamos en buenas manos y se están tomando las decisiones acertadas tal como las recomienda la experiencia de los expertos pilotos y del capitán que ya ha realizado este trayecto más de setenta veces.

Es precisamente por esto que si uno lee la letra chica de su e-ticket verá que los itinerarios siempre son pasibles de cambios inesperados cuando así lo aconsejen las condiciones climáticas y otros factores ajenos a la voluntad de quienes los definen.

Por esto creemos que todos los que viajan con nosotros estarán más que satisfechos de saber que se ha alterado el curso para garantizar lo que siempre debe ser la mayor prioridad: la seguridad de las personas.

El mar puede ser caprichoso, y lo mejor es llevarle el apunte.

Para más información sobre Crystal Cruises y sus cruceros consulte a su agente de viajes o a García Fernandez Turismo, tel. +54 11 4320-1450

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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