¡ América a la vista !

Luego del cruce del Ecuador, el MSC Poesia navegó hacia Salvador de Bahía, nuestra primer escala en tierra americana.

Salvador de Bahía

Salvador de Bahía y la "trompita" del MSC Poesia asomando al fondo.

A bordo del MSC Poesia.- Temprano, muy temprano un sonido amigable llamó desde mi balcón. Eran aves y eso presagiaba el arribo a tierra firme, América.

Es cierto que cuando uno está navegando en medio del océano lo que se dejan de ver son las aves, a menos que uno viaje a la altura del paralelo 40° (los 40 bramadores) o más abajo y allí puede cruzarse con un majestuoso albatros. Sin embargo 40 grados más arriba, no hay pájaros en medio del océano.

Para los que no vieron los delfines, que fueron muchos durante el cruce, quiero aclarar que, para ver algún animal asomar fuera del agua (cetáceos, por ejemplo) no basta con echar una miradita alrededor. Si quiere ver grupos de delfines u otros representantes de la fauna marina le sugiero que se siente cómodo y espere, a veces estos animalitos se hacen desear por horas.

Y un último dato. Para los que dijeron que la luz del barco no les dejaba ver las estrellas (esos fanáticos que munidos de su tablet y el programa Skymap, miran y te dicen "mirá, mirá es ganímedes") les cuento que el mejor lugar del barco y el más obscuro durante la noche es el balcón de proa en la cubierta 11 (una por debajo del puente de mando). Camine por cualquiera de los dos corredores laterales de la cubierta 11 hasta llegar a una puerta ciega hacia la proa. Abrala y de inmediato aparecerá otra puerta con un ojo de buey. Si la misma no está atravezada con un acrílico que advierte sobre el viento o condiciones adversas para estar allí, ábrala y asómese. En unos 10 minutos, cuando sus ojos se acostumbren a la penumbra, podrá ver millones de estrellas en el firmamento.

Pero volviendo a nuestro relato, a las 09.00 hs. el MSC Poesia tomó amarras junto a la moderna terminal de cruceros de Salvador de Bahía. Abajo, mujeres ataviadas con vestimentas tradicionales y las típicas cintitas para ponerse en la muñeca, aguardaban el paso de los pasajeros.

Un poco de historia

La ciudad de São Salvador da Bahia de Todos os Santos fue la capital y sede de la administración colonial de Brasil hasta 1763, año en que la ciudad perdió su condición de capital de Brasil, pasando a ser Río de Janeiro.

En 1873 se instala en la ciudad, el primer elevador de Brasil, el Elevador Lacerda, éste conecta la Ciudad Baja con la Ciudad Alta. Para 1890, Salvador era la segunda ciudad más poblada de Brasil, y la cuarta en poseer un sistema telefónico. Sin embargo, a pesar de que a inicios del siglo XX, la ciudad continuó creciendo, el ritmo era inferior al regional. Salvador empezó a perder importancia frente a otras ciudades brasileñas, como São Paulo, que resultó ser más atractiva para la inversión.

Diversas empresas comerciaban en Salvador a principios del siglo XX. La Companhia de Navegação Costeira transportaba productos desde Salvador hacia Río. Desde este puerto se exportaba tabaco y cacao, con participación de dos antiguas casas comerciales británicas (Duder & Brother, establecida en 1900 y F. Stevenson & Cia. Ltda, est. en 1895) y una suiza (Hugo Kaufmann & Cia., est. en 1908). Una de estas casas, la Duder, contaba con una flota ballenera, y una planta refinadora del aceite de ballena, en Salvador. Firmas brasileñas, Correa Ribeiro y Barreto de Araujo, también prosperaron con el negocio del cacao. En tierra se fabricaban cigarros y se procesaba caña de azúcar. El tradicional vino Jurubeba Leao do Norte empezó a ser producido en los años 1920.

El Pelourinho

La palabra Pelourinho , se refiere, en el amplio sentido de la palabra, a una columna de piedra localizada normalmente al centro de una plaza, donde eran expuestos y castigados los criminales. El pelourinho de Salvador, tuvo el propósito principal de castigar a los esclavos mediante azotes durante el periodo de la colonia. Posteriormente, y una vez que la esclavitud fue abolida en Brasil, esta parte de la ciudad comenzó a atraer artistas de todos los géneros: cine, música, pintura, etc., conviertiendo al "Pelourinho" en un centro cultural.

En 1991, hubo una fuerte inversión estatal en la seguridad y se financió la instalación de hostales, restaurantes, escuelas de danza, así como de otras artes, además que se inició restauración de las casas de alrededor. Sin embargo, algunas de estas construcciones no se restauraron en sus interiores ya que se dio prioridad a las fachadas, entre otras razones porque el estado del interior de las casas impedía la reconstrucción exacta. Con la restauración, la demanda de turistas nacionales y extranjeros se incrementó. También, los residentes de estas casas han sido reubicados en otros barrios de Salvador.

El pelourinho de Salvador de Bahía es un lugar repleto de construcciones coloniales pintadas de diferentes colores. Por tanto, por todo el valor histórico y cultural que representa, actualmente, quedó inscrito dentro del Registro Histórico Nacional, fue nombrado Centro Cultural Mundial por la UNESCO, además, la UNESCO certificó este importante sítio histórico como Patrimonio de la Humanidad.

Volviendo aquí y ahora

Las excursiones que presentaba el barco en su agencia de a bordo eran:

  • Praia do Forte y Tamar - 6 horas - €69,90
  • Gran Tour de Salvador - 6 horas - €49,90
  • Salvador Histórico - 4 horas - €49,90
  • Tour Panorámico y Bonfim - 3½ horas - €39,90

Nosotros decidimos tomar la última de las excursiones que no solo era la más económica en euros, sino también la que nos permitiría más tiempo para hacer algunas compras en el Mercado Modelo, junto a la terminal de cruceros.

De esa forma subimos a un enloquecido bus, que nos llevó "pitando" como diría una tía, desde el puerto hasta la iglesia de Nuestro Señor de Bonfim.

Construida en estilo neoclásico con fachada en rococó, esa típica iglesia colonial portuguesa posee dos torres laterales. La Iglesia de Bonfim llama la atención por sus dimensiones y por la posición destacada debido a la colina donde fue instalada.

La imagen de Nuestro Señor de Bonfim fue traída debido a una promesa hecha por el capitán de la marina portuguesa, Theodózio Rodrigues de Faria, que, durante una fuerte tempestad prometió que si sobrevivía llevaría a Brasil la imagen de su devoción. Así, el 18 de abril de 1745, llevó una réplica de la representación de un santo existente en Setúbal, tierra natal del capitán, y abrigada en la Iglesia de la Peña hasta el término de la construcción de la Iglesia del Señor de Bonfim. En 1754, la parte interna de la Iglesia fue finalizada y las imágenes transferidas para allá en procesión.

La lavada de la Iglesia tuvo inicio en 1773, cuando los integrantes de la "hermandad de los devotos legos" obligaron a los esclavos a lavar la Iglesia como parte de los preparativos para la festa de Señor de Bonfim, el segundo domingo de enero, después del Día de Reyes. Con el tiempo, adeptos del candomblé pasaron a identificar el Señor de Bonfim con Oxalá, un dios de dicha religión. La archidiócesis de Salvador, prohibió, en consecuencia, la fiesta de la lavada en la parte interna del templo y transfirió el ritual a la escalinata. Durante la tradicional lavada, las puertas de la Iglesia permanecen cerradas - las bahíanas vierten agua en los escalones, al son de música y cánticos africanos.

Cabe destacar que ese día en la colina hacían unos 40°C a la sombra, por lo que luego de atar la cintita correspondiente a la reja de la iglesia, recorrer su interior y visitar al cura párroco, huímos presurosos al amparo del aire acondicionado del bus que aguardaba a escasos 100 metros.

De allí continuamos por "arriba", en la Ciudad Alta y el Circuito Ondina, donde se celebra el famoso carnaval de Salvador.

Luego hicimos una mini escala en el "Farol da Barra" solo para la selfie y a 100 metros de distancia.

El Fuerte de Santo Antonio da Barra, también conocido como Forte do Farol da Barra, es propiedad de la Marina del Brasil y está situado en la entrada norte de la Bahía de Todos los Santos. La construcción de esta fortificación se inició en 1536 y su faro fue el primero que se construyó en el continente americano (1698). La versión actual data de 1890 y en 1937 fue electrificado para reemplazar la alimentación a aceite de ballena. Aloja el Museo Náutico Bahía y es un ícono del barrio de Barra.

Una vez más nuestro frenético "motorista" (chofer) nos llevó, cual reencarnación de Ayrton Senna, hasta el Mercado Modelo, donde pudimos dar rienda suelta a nuestras ánsias de tomar un agua de coco, comprar algunas prendas de algodón y amuletos de plata.

Finalmente el "bondi" nos dejó en la terminal de cruceros y muertos de calor y hambre como si hubiéramos corrido una maratón, decidimos entregarnos a los placeres del aire acondicionado y el restaurante de 5 pasos en nuestro hogar, el MSC Poesia.

Ya a las 17,30 estábamos todos a bordo y a las 18,00 hs. sonó la sirena del barco, para despedirse de Salvador, por la noche 743 millas náuticas dejaremos atrás para ingresar en la maravillosa Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro.

Hasta Mañana

Vea más fotos de nuestro paso por Salvador de Bahía en nuestro FACEBOOK

Fuente: Noticias de Cruceros

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