¡¡¡ Feliz 2016 !!!

Para despedir al "año viejo" y dar la bienvenida al nuevo, hemos decidido publicar una Historia del Mar, escrita y documentada por Natalio Marengo, deseando a nuestros lectores y amigos un feliz 2016.

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En varias partes del mundo hay zonas peligrosas, los antiguos veleros con pocos y malos medios de comunicación, estaban expuestos a cualquier varadura si por alguna causa atmosférica no veían los faros o escuchaban sus sirenas.

Hay un lugar en la  costa de Kent (Inglaterra) conocido por sus bancos de arena que cubren cerca de 70 kilómetros. En esa zona se calcula que se han perdido, a través de los años, centenares de barcos. Por eso las historias de naufragios son numerosas, pero hay una especialmente interesante por ser relatada por quién la vivió y justamente fue en una noche de fin de año.

Cuenta el autor que durante la segunda guerra mundial, en 1940,  se encontraba a bordo de un buque-faro en el extremo Norte de esa zona. Le había tocado estar de guardia, hacia la medianoche del 31 de diciembre y mientras sus camaradas brindaban por el nuevo año, él permanecía en cubierta observando el cielo donde una tormenta de nieve se aproximaba desde el Este. En un momento en que la nevisca se había abierto un poco, pudo observar a poca distancia, un antiguo vapor de ruedas que navegaba muy cerca de ellos. Tanto que hasta pudo escuchar la música que les llegaba del viejo barco. Una delgada columna de humo salía de su alta chimenea y a través de los ojos de buey, se veía el interior iluminado. Por más que se tratara de fin de año, era por demás insólito ya que durante la guerra los barcos navegaban,  por razones de seguridad, a oscuras.

El vapor que había pasado a popa del buque-faro, hacía un rumbo que llevaba directamente a embarrancar en los bancos de arena. Urgentemente avisó al comandante que ordenó hacer un tiro de cañón como advertencia. Pero cuando llegó a cubierta, el vapor ya no se veía.

El otro buque-faro, fondeado al Sur de los bancos, lanzó también bengalas de advertencia y ambos se comunicaron por radio con el servicio de botes salvavidas que partieron en busca del barco o de sus náufragos. El operativo se prolongó durante toda la noche y recién al amanecer se convencieron de que no había absolutamente nada, el viejo vapor había desaparecido.

Cuenta el autor que, muchos años después de terminada la guerra, cayó en sus manos un libro de famosos vapores que hacían el cruce del Canal de la  Mancha a fines del siglo XIX y un grabado le llamó poderosamente la atención. El texto explicaba que se trataba del vapor “Violeta” de Ostende, que naufragara, precisamente en esos bancos en la medianoche del 31 de diciembre, durante una tormenta de nieve.

El autor de la nota lo reconoció de inmediato como aquella aparición, vista por él y el vigía del otro buque –faro, en una noche similar y a la misma hora, navegando bajo la borrasca de nieve hasta estrellarse y desaparecer.

Nota de la Redacción: Esta nota ya habìa sido publicada con anterioridad, pero a raíz de los muchos mails recibidos decidimos ponerla nuevamente en línea.
Fuentes: Texto: Natalio Marengo / Ilustración: Aivasovsky Ivan Constantinovich "Storm on sea" 1899

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