El Desafío de las 24 Horas Sobre 24

Muchas veces, la trastienda de una gran producción es todavía más interesante que ella misma: lo sabe quien se haya internado tras las bambalinas de un gran teatro, la sala de máquinas de un gran complejo o… las entrañas de un gran crucero. En esta entrega, el Comisario en Jefe y Director de Hotelería revela las intimidades del Costa Fascinosa.

Stefano Di Noia

Stefano Di Noia

A bordo del Costa Fascinosa.- En los días de navegación, los huéspedes del Costa Fascinosa viven, si eso fuera posible, de una forma aun más relajada que en los demás. Cuando hay una escala todos se preparan desde la noche anterior, llenan un bolsito o una mochilita con todo lo que puede serles útil en tierra, desde un sombrero para protegerse del sol a una botellita de agua, la máquina fotográfica, algún dinero y un suéter ligero, porque de pronto puede refrescar. Los más precavidos suelen cargar también con un paraguas plegable.

Pero esto sólo se aplica a los días en que el barco hará una escala y los huéspedes participarán en una de las tantas excursiones que propone por Costa. En los días de navegación, especialmente en los casi seis que demanda el cruce del ‘charco’ atlántico, todos estos preparativos son innecesarios y los cruceristas, por decirlo de alguna manera, se dejan fluir, satisfechos y despreocupados.

Pero entre tanta paz y relajación, los tripulantes y los oficiales no sólo no descansan, sino que deben desvelarse aun más para asegurarse de que los huéspedes a su cargo puedan aprovechar al máximo estos maravillosos días en que la palabra de orden es disfrutar, disfrutar y disfrutar. Entre todos, el que quizás vea puesta más a prueba su habilidad y exigido su profesionalismo es el oficial que cumple dos funciones complementarias y de igual significación. Se trata del Comisario en Jefe, quien también se desempeña como Director de Hotelería del Fascinosa, Stefano Di Noia. No obstante, se prestó gustoso a responder a nuestras muchas preguntas en su luminosa oficina, situada en un sector reservado, detrás del teatro Bel Ami, en la proa.

NDC: ¿Qué significa este doble cargo que usted ocupa?

Stefano Di Noia: Somos, antes que nada, marinos. Y como tales tenemos grados, con una jerarquía que se podría describir como casi militar. Tenemos tres comisarios a bordo y luego está quien los lidera a todos, que es el Comisario en Jefe, quien también ocupa el cargo de Director de Hotelería.

NDC: Un gran hotel y un barco se parecen, pero no son la misma cosa. ¿Ha tenido usted experiencia anterior en un gran hotel?

SDN: Comencé mi carrera en tierra, tanto en restaurantes como en hoteles. Luego ingresé a Costa Crociere. Tengo ahora 35 años y empecé a trabajar como aprendiz a los 15. En esa época se acostumbraba que, durante las vacaciones de verano, los jóvenes trabajaran en restaurantes y hoteles como aprendices. Yo soy de la zona de Venecia y allí es muy sencillo acceder a toda la estructura hotelera y de restaurantes, no sólo de la ciudad lagunar, sino de las que la rodean.

NDC: ¿A los 15 años era posible ser aprendiz a bordo de un barco?

SDN: ¡No! Eso no era posible, yo comencé a trabajar para Costa Crociere unos diez años atrás, en 2006. Antes ya había trabajado en hoteles de cinco estrellas y había tenido el manejo integral de varios restaurantes. También pasé un período en China, para otros desafíos. Mi experiencia ha sido muy amplia y variada, y también he trabajado en resorts y complejos turísticos.

NDC: Desde su punto de vista, ¿cuál es la mayor diferencia entre un hotel cinco estrellas y un barco como el Costa Fascinosa?

SDN: En realidad no hay ninguna diferencia, ya que reproducimos exactamente la estructura de un gran hotel, brindamos los mismos servicios, tenemos los mismos cargos, un director, un mâitre, y servicios diversificados por sectores. De pronto ofrecemos un servicio más íntimo y exclusivo en nuestro restaurante Club Fascinosa, que podemos definir como premium, pasando luego a los restaurantes más tradicionales y llegando finalmente a la informalidad del restaurante-buffet de autoservicio. En resumen, el hotel cinco estrellas responde a determinados conceptos y todo allí apunta en esa dirección. Por el contrario, en un barco tenemos un enfoque más dinámico y diversificado, que nos permite ofrecer una variedad más amplia.

NDC: ¿Cuál es el mayor desafío que se debe enfrentar a bordo de un barco de crucero?

SDN: Desde la óptica de quien desarrolla su actividad a bordo, hay una diferencia que marca el nivel de confort operativo para trabajar. Un gran hotel funciona en un entorno más cómodo, porque está rodeado de una gran ciudad. En estos momentos nos hallamos en el medio del Océano Atlántico. Si al chef del hotel se le termina, por ejemplo, el perejil, no tiene más que ir a buscarlo al supermercado más cercano. Pero si a nosotros, en plena navegación, se nos termina la provisión de algo, nos vamos a encontrar indudablemente en un aprieto…

Uno de los grandes desafíos, entonces, es prever con la antelación necesaria todo lo que vamos a necesitar en determinado momento (trabajamos con estimaciones realizadas con un mes de anticipación), estimar el número de huéspedes a los que vamos a recibir, las necesidades que plantean las nacionalidades representadas, por lo cual prever todos requerimientos constituye sin duda uno de los principales desafíos que debemos enfrentar.

Pero hay otro desafío: tenemos tripulantes de unas treinta nacionalidades diferentes, lo cual lo hace una suerte de Babel, si se considera que tenemos embarcados aproximadamente unos 1100 tripulantes. Lograr que todos trabajen a gusto y en armonía plantea otro gran reto. Calcule además que por más grande que sea un barco, el espacio disponible es limitado y hacer que tanta gente conviva constituye otro gran tema. Cada uno de nosotros puede llegar a pasar entre cinco y ocho meses embarcado...

NDC: Ya que estamos hablando de números, ¿cuántos huéspedes hay en este momento a bordo del Fascinosa?

SDN: En este momento tenemos aproximadamente unos 3000 huéspedes a bordo.

NDC: Como este barco tiene una capacidad para unos 3800 pasajeros, podrían caber unos ochocientos más y el barco estaría aun más lleno…

SDN: Efectivamente, podrían caber unos ochocientos cruceristas más y el barco estaría más lleno. Pero éste es un crucero muy largo, que atrae a una tipología de cruceristas particular, los que disponen de más tiempo…

NDC: ¿Podría describirnos esta tipología?

SDN: Se trata por lo general de gente que dispone de mucho más tiempo porque ha dejado de trabajar, se ha pensionado o retirado, y puede aprovechar un crucero de veinte días. Pero no sólo se trata de gente mayor, hay también gente joven, que aprovecha este tipo de crucero transatlántico para, por ejemplo, su viaje de bodas. Además hay que destacar que al no estar tan lleno el barco se favorecen los encuentros entre los cruceristas y he notado que en estos cruceros, una vez que caen las primeras inhibiciones y barreras, se crean rápidamente relaciones cercanas y de amistad, y esto es realmente lo más lindo de este tipo de viajes.

Plana Mayor

De izq. a der: Di Noia, el Capitán Massimo Pennisi y Alberto Cipollina, Chief Engineer (Jefe de Máquinas) del Costa Fascinosa.

NDC: Efectivamente, hemos notado en el primer o segundo día que muchos se desesperaban por una mesa para dos, pero que luego pedían que los sumaran a una para seis u ocho…

SDN: Es cierto, es algo que ocurre siempre en este tipo de cruceros: se va instalando un clima familiar y de compañerismo. En esto reside sustancialmente otra gran diferencia con un hotel cinco estrellas: un crucero debe interpretarse como una experiencia que hacemos todos juntos, una experiencia compartida que se vive en compañía…

NDC: Podría decirse que para los latinoamericanos eso de compartir una mesa en un restaurante es algo difícil, mucho más complejo que para los europeos. En Europa hay menos lugar y a veces hay que compartir espacios…

SDN: Es cierto: para algunas nacionalidades es más difícil compartir una mesa con totales desconocidos. Pero se trata de una experiencia de comunicación y a veces hemos encontrado que tras el primer día debemos esforzarnos para satisfacer los pedidos de mesas para dos. Y cuando reacomodamos el comedor para satisfacerlos, las más de las veces nos lo agradecen, pero ya no quieren cambiar porque se han encontrado muy bien en la mesa compartida una vez que se ha quebrado el hielo.

NDC: Nos quedan todavía algunos minutos, y querríamos aprovecharlos para que usted nos hable de lo que le parezca importante…

SDN: Bueno… yo sé que entre los lectores de Noticias de Cruceros hay mucha gente joven, deseosa de explorar esta oportunidad de trabajo y embarcarse como tripulantes. Como conozco los entretelones de todo esto, los invitaría a intentarlo, porque se trata de una gran experiencia no sólo profesional, sino de vida personal. Es un modo muy agradable de conocer a muchísima gente, de acercarse a culturas diversas y de visitar tantos lugares distintos. Esto es algo que se reedita cada vez que comienza un nuevo crucero, porque hay que relacionarse con gente nueva y diferente…

Desde ya, hay que estar listos para vivir lejos de casa por un tiempo y enfrentar una experiencia que implica convivir con otros. Pero sin lugar a dudas, creo que los aspectos positivos son mucho más numerosos que las contraindicaciones…

NDC: ¿Hay más hombres o mujeres entre los tripulantes?

SDN: Estamos casi a la par, pero el barco está dividido en tres sectores bien diferenciados: el comando, las máquinas y lo hotelero. Los dos primeros son esencialmente masculinos: aunque hay algunas mujeres en el puente de mando, el comando de la navegación y el mantenimiento de los motores son funciones fundamentalmente masculinas. Sin embargo, en el sector hotelero somos prácticamente mitad y mitad. Hay muchas mujeres en la cocina también y, como son muy creativas, suelen concentrarse en el sector de pastelería. Pero hay varias en la cocina propiamente dicha también…

NDC: Esta mañana hicimos una detallada visita a la cocina y hemos quedado impactados por su limpieza, dinámica y eficiencia… ¡Algo que cuando uno está sentado a la mesa no puede siquiera sospechar!

SDN: La cocina es como un gran teatro, con un inmenso sector entre bambalinas, que no aparece. ¡Calcule que por día se preparan unas 50.000 comidas, y que no nos detenemos nunca! Las cocinas trabajan 24 horas sobre 24… ¡Es realmente muchísimo trabajo!

Terminada la entrevista, nos fuimos a almorzar en una mesa de ocho en el Il Gattopardo.

Levantamos la servilleta de tela color marfil que protege el pan en las paneras y tomamos un grisín aromatizado al romero. Antes de devorarlo (el mar abre el apetito) lo miramos con el respeto que nunca antes habíamos dedicado a un simple grisín. Ahora sabíamos de buena fuente que para que ese grisín llegara a nuestra mesa, alguien tuvo que trabajar 24 horas sobre 24. ¡Y es sólo la antesala de una gran comida!

Cincuenta mil platos por día no son chiste: demuestran una vez más cuán complejo es hacer que un gran hotel flotante funcione siempre a las mil maravillas.

Fuentes: Zoover, Noticias de Cruceros

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments

banner-costa-pie_noviembre-2016

Super_Tarifa_MSC2

García Fernández Turismo

Alamo Rent a Car

Daily_Travelling_News

Minerbi & Silveira Comunicación Corporativa

Cruise Crew Only

Artefisico

Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

Tags: