El velero más grande de Suiza, en la estela de Magallanes

Tras la estela de Fernando de Magallanes, un velero suizo realiza un mapeo de los océanos con fines científicos.

Fleur de Passion - Rueda de Timón

La rueda de timón y parte del palo mesana, del Fleur de Passion

Buenos Aires, Argentina. Un visitante inusual permaneció en el sector deportivo del puerto de Buenos Aires, mas concretamente, en una amarra cedida por el Yacht Club Argentino, del 13 al 21 de octubre, a seis meses de haber partido de Sevilla (España) el 13 de abril de 2015, para emprender una vuelta al mundo de cuatro años siguiendo la estela de Fernando de Magallanes.

El velero suizo Fleur de Passion descansó, cambió de tripulantes y se reaprovisionó en la capital argentina antes de emprender la etapa patagónica que lo lleva hasta Mar del Plata y Puerto Madryn y a circunvalar luego el continente como lo hizo el gran navegante portugués, el primero que dio la vuelta al planeta quinientos años atrás, pasando entre el continente y la Tierra del Fuego a través del estrecho que lleva hoy su nombre. Y si todo sucede como está planificado (aunque en los asuntos del mar y la vela es imposible prever fechas certeras) estaría entrando al Pacífico entre diciembre y enero próximos.

Fleu de Passion a toda vela

El Fleu de Passion a toda vela

La travesía transatlántica es un proyecto de la Fondation Pacifique, con objetivos científicos, culturales y sociales que se vale del robusto velero de 33 metros de eslora, un clásico en madera construído por la marina alemana en 1941, al que su primer propietario civil despojó hace décadas de su armamento bélico y que hoy es el velero más grande que porta bandera Suiza.

Los programas científicos que se desarrollan a lo largo de la travesía apuntan a “llenar los huecos que cartografía de la contaminación sonora que aún existen”, explicó Michel André, titular del Laboratorio de Aplicaciones Bioacúsicas de la Universidad Politécnica de Cataluña y director del estudio. La misión implica “observar, comprender y cartografiar el estado de los océanos a la luz de la expedición dirigida por el descubridor del Océano Pacífico para medir el impacto humano sobre los mares y contribuir a la reflexión sobre el lugar que tiene el hombre en el planeta mar”, agregan los responsables de la fundación.

Fleur de Passion Conferencia de Prensa

Hanspeter Mock, Juan Tedín,Samuel Gardaz ,Michel André y Sebastien Schwarz

En cada etapa, además, el Fleur de Passion embarca a dibujantes suizos que plasman en sus obras la experiencia a bordo de una embarcación singular, la vida a bordo y los puertos que van tocando. También lo abordan jóvenes en procesos de reinserción e intercambio dispuestos por entidades judiciales o educativas, y voluntarios en busca de nuevos horizontes para sus vidas. Además, en el tramo Buenos Aires/Magallanes, el mando del velero también pasará a un experimentado capitán argentino, Jorge González.

Todos están invitados a venir y compartir el espíritu de ésta aventura a lo largo de una combinación de programas científicos, socio-educativos y culturales que cuenta con el auspicio oficial del cantón y la ciudad de Ginebra, bajo cuyo patrocinio navega el Fleur de Passion desde 2011”, puntualizó Samuel Gardaz, Vicepresidente de la Fondation Pacifique durante la conferencia de prensa ofrecida en la escala porteña , que además contó con la presencia del Embajador de Suiza en Argentina, Hanspeter Mock.

Fleur de Passion amarrado en el YCA

El Fleur de Passion amarrado en el YCA

“En su época, Magallanes se lanzó a lo desconocido sin saber qué sería lo que iba a vivir y descubrir, de la misma manera nosotros somos parte de esta expedición para cartografiar el océano, disfrutando de toda la incertidumbre inherente a una experiencia de semejante naturaleza y que constituye además el condimento –explicó Pietro Godenzi, Presidente de la entidad y también capitán de la nave durante los dos primeros meses de navegación–. La travesía de Sevilla hasta Brasil, de abril a agosto, permitió a la expedición familiarizarse progresivamente con su misión. Los programas científicos han podido ser probados en su naturaleza grandiosa y comienzan a dar sus frutos. Los tres primeros dibujantes se han embarcado, al igual que diez jóvenes en etapa de resocialización. Estos seis primeros meses auguran tantas cosas positivas que actualmente se analizan nuevos proyectos científicos para el año próximo”.

Falta poco para que se cumplan cinco siglos desde que Fernando de Magallanes se lanzara al mar, en nombre de la corona española, para encontrar una ruta marítima hacia el oeste, buscando alcanzar lo que entonces se denominaba ‘Isla de las Especias’. Aquel viaje haría que el navegante portugués descubriera el paso interoceánico que lleva su nombre y que comunica hacia un océano mucho más grande y menos tranquilo de lo que se esperaba, pese al nombre que le dieron. Pero sobre todo, la expedición de Magallanes permitiría concretar la primera vuelta al mundo de la historia y revelaría un planeta mucho más extenso de lo que se pensaba en esa época.

Proa del Fleur de Passion

Proa del Fleur de Passion

Cinco siglos más tarde, otro periplo que insumirá el mismo tiempo que le llevó a Magallanes y Elcano dar aquella primera vuelta al mundo por los mares del sur ha sido bautizada ‘The Ocean Mapping Expedition’, y esta vez el objetivo es igualmente ambicioso, pero no busca riquezas materiales. De lo que se trata es de contribuir a un mejor conocimiento y una mayor toma de conciencia sobre los problemas que representa el impacto humano en este medio vital para el ser humano y las especies marinas, y hacer repensar a la humanidad su relación con el mar. “Partir sobre la estela de Magallanes es de alguna manera revivir el espíritu de las grandes exploraciones y los grandes descubrimientos de los últimos siglos, que siguen impactando nuestra imaginación –agregó Godenzi–. Pero teniendo cuidado de no hacer una representación fantasiosa ni idealizada. No se trata tampoco de reproducir un capítulo de la historia humana. Así como Magallanes partió hacia el oeste en busca de las especias, cuyo precio valía más que el oro, la idea es más bien preguntarse cuál es nuestra ‘isla de las especias’ en la actualidad. ¿Qué riqueza vamos a buscar? ¿Una riqueza material? ¿Espiritual?”

The Ocean Mapping

Así es como de 2015 a 2019, con un espíritu multidisciplinario y de intercambio de experiencias, The Ocean Mapping Expedition desarrolla una serie de programas que incluyen:

* 20.000 Sonidos Bajo el Mar: Estudio científico en colaboración con el biólogo e ingeniero Michel André, Director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de Barcelona Tech (Universidad Politécnica de Cataluña) para cartografiar la polución sonora de los océanos. El medio marino está lleno de sonidos naturales, aunque un número creciente de ruidos de origen humano aumenta este nivel de sonido e impacta y afecta al medio ambiente y la vida marina, lo que preocupa a la comunidad científica y la sociedad en general. Es necesario comprender mejor los efectos de estos sonidos sobre el comportamiento, la fisiología y la ecología de los organismos marinos. “Por primera vez, un barco está permanentemente equipado con sensores de última tecnología que permiten plasmar una cartografía oceánica acústica a una escala hasta hoy nunca realizada”, destaca Michel André, abocado a detectar y clasificar todos los sonidos, sean de origen humano o naturales, a lo largo de la ruta del Fleur de Passion y enviarlos en tiempo real a los investigadores del LAB en tierra. Los primeros registros han permitido detectar la presencia de grandes crustáceos alrededor de las islas Canarias, una región particularmente rica en biodiversidad marina.

* Micromégas: Programa científico en colaboración con la asociación suiza Oceaneye, que consiste en recoger muestras periódicas de agua de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, para evaluar el contenido de contaminantes plásticos. Las muestras se analizan en colaboración con el Laboratorio Central de Medio Ambiente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). “Esto nos permitirá obtener nuevos datos, que complementarán nuestras campañas de 2011 y 2012 en el oeste del Mar Mediterráneo, y las de 2013 y 2014 en la parte oriental del Atlántico Norte –explicó Pascal Hagmann, director ejecutivo de Oceaneye–. Estos datos sirven para establecer nuevos estudios sobre la contaminación de los tres océanos, para cuantificar el nivel de contaminación y demostrar su importancia real. El resultado del muestreo cartográfico será remitido al Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP).”

* Jóvenes en el Mar: Programa socio-educativo permite acoger decenas de adolescentes y adultos jóvenes en el marco de estadías de reinserción o de experiencia de vida en el mar, en grupo o individualmente, como grumetes integrados a la tripulación. Por una semana, un mes o aún más, se embarcan como tripulantes para trabajar juntos, con el objetivo de experimentar las exigencias de la vida a bordo, pero también y sobre todo, para descubrir el mar abierto, conocer a los otros y a sí mismos. Para quienes llegan con una experiencia de vida difícil, se trata de forjarse un horizonte más prometedor: un nuevo punto de partida al regresar a tierra firme. Hasta hoy, diez adolescentes suizos de 14 a 18 años se han embarcado entre Sevilla y Buenos Aires. Otro grupo de siete jóvenes argentinos harán el tramo entre Mar del Plata y Puerto Madryn.

* El Espejo de Magallanes: Programa cultural que recibirá una docena de dibujantes de historietas suizos y de otros países, que se turnarán durante una, dos o tres semanas, para contar bajo la forma de ‘relatos de navegante’, las vicisitudes de la expedición y la vida a bordo. También se interesarán por los grandes temas universales y atemporales que caracterizaron la primera vuelta al mundo y la época de los grandes viajes de descubrimiento: la necesidad irrefrenable de exploración y de conocimiento, el espíritu de conquista y dominación, el acceso a las riquezas naturales del planeta, el reparto de las mismas, las relaciones belicosas y pacíficas entre los hombres. Entre los primeros embarcados se cuentan los ginebrinos Zep, Tom Tirabosco y Matthieu Berthod. En diciembre los seguirá Pierre Wazem, entre Punta Arenas y Puerto Natales.

El Velero Pacífico

Actualmente nave insignia de la Fondation Pacifique y plataforma logística de The Ocean Mapping Expedition, el Fleur de Passion atesora una historia sorprendente. Se trata de un kriegsfischkutter (KFK), buque a motor de la armada alemana, construido en 1941 con una misión original de defensa costera, colocación de minas y reabastecimiento de submarinos. A pesar de este destino, logró sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, tras la cual quedó a cargo de la marina de guerra francesa, que lo utilizó hasta la década del ’70. Entonces se le quitó el armamento y fue vendido a un particular, que lo transformó en un buque a vela y lo rebautizo con su nombre actual.

Hasta la mitad de los ‘90, el Fleur de Passion surcó el Mediterráneo y el Atlántico en el marco de proyectos científicos y socio-educativos. Hasta que en 2002 lo compró la asociación ginebrina Pacifique, que entre 2003 y 2009 lo restauró íntegramente con el objetivo de prolongar su cometido pacífico.

Vea más del Fleur de Passion y la Ocean Mapping Expedition en: www.omexpedition.ch

Fuente: Ocean Mapping Expedition / Noticias de Cruceros

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Andrea Ausfet

Periodista argentina. Directora de Bienvenido a Bordo. Editora de DC&B De comidas y Bebidas Directora de Ausfet & Asoc. Comunicaciones.