¿La alineación planetaria hundió al “Titanic”?

Seguimos buscando ver desde otro punto de vista el naufragio más famoso de la historia.

RMS_Titanic

El hundimiento del coloso británico en la noche del 14 de abril de 1912 es quizá uno de los acontecimientos que más toneladas de tinta y papel ha consumido, kilómetros de celuloide, horas de aire en TV y recursos dedicados a todo tipo de eventos, a nivel planetario. Poco parecería que quedara por escribir, decir o hacer al respecto. Sin embargo… siempre hay algo más.

Sobre la fecha en la que se celebra el 103º aniversario de aquel terrible choque contra el iceberg, ha sido un grupo de ¡astrónomos! de la Universidad Estatal de Texas (USA) el que lanzó una nueva noticia: un raro suceso lunar pudo haber contribuido decisivamente a que el desastre se produjera. Los profesores Donald Olson y Russell Doescher aplicaron técnicas ‘detectivescas celestes’ para arribar a estas conclusiones, que se darán a conocer ampliamente en la edición de abril de la revista ‘Sky & Telescope’.

Los investigadores texanos partieron de un trabajo previo del oceanógrafo Fergus Wood, que estudió la extraordinaria cercanía de la luna con la tierra el 4 de enero de 1912. Aquel fenómeno podría haber provocado mareas demasiado altas, y determinantes de lo que ocurriría con el ‘Titanic’ tres meses y diez días después.

Los astrónomos se centraron en los efectos que podría haber tenido el acontecimiento del 4 de enero, cuando la luna y el sol se alinearon de tal modo que las fuerzas gravitatorias de uno y otro astro se reforzaron mutuamente, produciendo lo que los científicos llaman familiarmente ‘marea de primavera’.

Ese día la luna se encontraba en el mayor perigeo (acercamiento máximo a la tierra) registrado en 1400 años, y se produjo a menos de seis minutos de una luna llena. Esto se combinó con el perihelio de la tierra (máximo acercamiento al sol), que había ocurrido el día anterior. Algo definitivamente extraordinario: en términos astronómicos, las probabilidades de que todas estas variables coincidan son sumamente remotas.

¿Pero cómo se relaciona todo esto con el ‘Titanic’? Según Olson y Doescher, los acontecimientos astronómicos del 4 de enero podrían haber hecho que los icebergs que ese año se desprendieron de Groenlandia fueran bastante más numerosos y, desplazándose bastante más rápido que lo habitual, hayan alcanzado la zona por la que navegaba el buque para la fecha se produjo el choque.

Los científicos destacan que, bajo condiciones normales, los icebergs groenlandeses quedan atascados en aguas poco profundas cercanas a las costas del Labrador y Newfoundland, y no suelen seguir ‘navegando’ hacia el sur hasta que se derriten lo suficiente como para volver a flotar, o bien hasta que una marea importante pueda librarlos de la varadura.

Y esto es, precisamente, lo que habría hecho la inusual marea del 4 de enero de 1912. Después, los grandes témpanos se habrían desplazado hacia el sur, impulsados por las corrientes oceánicas. Hasta que en la primavera uno de ellos  se topó con la proa del transatlántico que había zarpado el 10 de abril del puerto de Southampton (Inglaterra) con destino a Nueva York, con 2223 personas a bordo. De ellas, 1514 morirían en el naufragio.

Ruta transatlántica del Titanic

El mapa muestra la ruta que el ‘Titanic’ siguió en su viaje inaugural. La ‘X’ marca el punto en el que finalmente chocó con el témpano, a pesar de que el capitán habría decidido alterar el rumbo para navegar más al sur, para alejarse del área en que solían encontrarse.

Fuente: Andrea Ausfet / Noticias de Cruceros

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Andrea Ausfet

Periodista argentina. Directora de Bienvenido a Bordo. Editora de DC&B De comidas y Bebidas Directora de Ausfet & Asoc. Comunicaciones.