Arte a flote

El arte a bordo de los cruceros ha llamado la atención de nuestro especialista en esos temas. Y he aquí la reflexión que algunos barcos le han motivado.

Azamara Atmósfera mágica de mansión europea

Azamara Atmósfera mágica de mansión europea

De los barcos de crucero se han ensayado varias definiciones y eufemismos que los describen adecuadamente. Se suele decir que son “ciudades flotantes” u “hoteles cinco estrellas flotantes”. Alguien, más lírico, habla también de “islas paradisíacas sin ubicación fija en el mapa y sin pobladores estables”. En el fondo, todas estas definiciones algo de cierto tienen, pero hoy querríamos atrevernos a proponer otra: para nosotros, los barcos de crucero son también “museos flotantes”.

En poco más de un año tuvimos la oportunidad de ser huéspedes a bordo de barcos de tres navieras diferentes: el Zaandam de Holland America Line, el Costa Favolosa de Costa Crociere y -más recientemente- el Golden Princess de Princess Cruises. Además, un par de semanas atrás, se nos ofreció la oportunidad de visitar el Azamara Journey, de Azamara Club Cruises.  De esta comparación surgió la tentación de aportar la nueva definición de “museos flotantes”. Aun así, es necesario hacer una distinción: el arte a bordo de estos hermosos barcos no es igual, no cumple exactamente la misma función y no es del mismo tipo o estilo.

En el Zaandam navega lo que más se acerca a un museo de tierra firme. En sus amplios salones y ámbitos se puede disfrutar de una colección que incluye desde grabados, a óleos, esculturas y  reproducciones de joyas del antiguo Egipto, un gigantesco y muy ornamentado órgano e instrumentos que han pertenecido a personajes que abarcan desde el ex presidente Bill Clinton, hasta Freddy Mercury, Eric Clapton o Carlos Santana. En los rellanos de las escalinatas que llevan de una cubierta a otra pueden verse grandes reproducciones de los conocidos grabados del artista Escher y -en varios puntos del barco- grandes óleos (realizados por un capitán retirado que muestran barcos hoy “históricos” de Holland America). Según se dice, la colección que viaja en el Zaandam tiene un valor que sobrepasa holgadamente los dos millones de dólares. Es un barco “Premium” donde los detalles de buen gusto y lujo abundan. Las obras, en el contexto del barco, cobran vida propia y se destacan en los varios ámbitos en los que están colocadas.

Algo parecido ocurre en el Azamara Journey, un exclusivo barco de lujo donde, a los grabados y pinturas presentes en todas las cubiertas, se suman en el Looking Glass Lounge, el panorámico bar situado en la proa, unos impactantes objetos circulares artesanales y multicolores de vidrio que brindan un toque a la par mágico y exótico. Las obras expuestas en el Journey, de pronto, dan menos la idea de un museo propiamente dicho, sino que remiten a la colección privada de un exquisito coleccionista en un barco que, por su tamaño, remite a la imagen de una residencia de la nobleza europea. Es decir que si el Zaandam es un museo, el Journey es una galería privada integrada con la residencia de un refinado coleccionista.

Costa Favolosa Paneles al estilo de De Chirico

Costa Favolosa Paneles al estilo de De Chirico

En el Costa Favolosa, barco mucho mayor por eslora y tonelaje que los dos primeros, hay arte también, pero es un arte que transmite conceptos mucho más modernos y se integra íntimamente con lo que podríamos definir la “arquitectura” del barco mismo. El arquitecto Joseph Farcus tuvo, en este caso, una preferencia por una figura geométrica que se repite en paredes, alfombras y luminarias. En el Favolosa, el rombo es rey y es imposible no encontrar esa forma en la mayoría de los ámbitos y salones y, por cierto, en todas sus cubiertas. Al mismo tiempo, hay gran cantidad de esculturas modernas y estilizadas que cumplen una función específica de ambientación en las varias piscinas con las que cuenta este gigantesco barco. En los interminables pasillos a los que, en cada cubierta, se asoman centenares de cabinas, cada tanto hay paneles verticales claramente inspirados a obras de pintores de la talla de un De Chirico y aun de un Modigliani. De alguna manera, en éste no hay un museo a bordo: el barco mismo es un gran museo temático.

Dentro de este enfoque “museístico” de los barcos de cruceros, merece una mención especial el Golden Princess a cuyo museo -si se quisiera colocarle una etiqueta- le correspondería la de “museo de arte decorativo”. A esto, sin lugar a dudas, han apuntado en Fincantieri, el renombrado astillero italiano donde el Golden fue construido. En todo el barco se encuentran enormes paneles que muestran escenas itálico-mediterráneas de pueblos costeros –al estilo de la Riviera Ligure, de Portofino, de la Riviera Amalfitana, de Sorrento o Positano- y de esos encantadores pueblitos encaramados en las estribaciones de los Apeninos. Uno siente que este excelente arte decorativo, íntimamente ligado al barco, le brinda una calidez y un “sol” aun cuando surca los gélidos mares del sur en proximidad del Cabo de Hornos. Pero los arquitectos-decoradores han ido más allá. En el Golden Princess no alcanza con admirar las obras en las paredes: también hay que mirar hacia abajo donde, entre alfombras de colores pastel y diseños ondulantes, se destacan cada tanto unos hermosos mosaicos multicolores de forma circular que en su gran mayoría imitan los que se pueden admirar en las “ville” romanas de Roma y Pompei (Pompeya) o en las obras cumbre del arte bizantino como las que embellecen iglesias y basílicas en Ravenna y Venecia. La integración es total: por ejemplo, hay un gran mosaico circular a la entrada del Restaurante de alta gama “Sabatini’s” cuyo “aro” externo está fielmente reproducido en los grandes platos que los comensales encuentran en el momento de sentarse a sus mesas.

Princess Paneles con sabor mediterráneo

Princess Paneles con sabor mediterráneo

Éstos sólo son cuatro ejemplos, pero bastan a justificar el nuevo apodo para los barcos de crucero, verdaderos “museos flotantes” donde se pueden admirar diversas modalidades y estilos de “arte a flote”.

Hay un detalle más que no puede pasarse por alto: en la mayoría de los barcos pensados en términos de huéspedes de origen norteamericano y anglosajón, hay importantes galerías de arte que se pueden visitar libremente, y donde se pueden adquirir pinturas y grabados. Los responsables de las galerías, a lo largo del crucero, dan conferencias sobre los artistas exclusivos que representan y con frecuencia realizan remates de las obras expuestas. Así, el arte en sus distintas formas es un huésped omnipresente en los barcos de crucero y otorga a cada uno esa “personalidad” que lo distingue y define.

Nota del Editor: Los buques Golden Princess, Costa Favolosa y Zaandam fueron construidos por el astillero italiano Fincantieri, si bien bajo diseños muy diferentes. Por su parte el Azamara Journey proviene de Chantiers de l’Atlantique, el astillero francés que hoy lleva el nombre de STX France.

Vea todas las fotos del arte en estos barcos, en nuestro FACEBOOK

Fuente: Noticias de Cruceros

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