Navegando el Pacífico en el “Golden Princess”

Comienza la “subida” desde el Estrecho de Magallanes por el Pacífico Sur hacia Valparaíso. Tres días de mar pondrán en contacto a nuestro equipo con el resto de los pasajeros del Golden Princess.

Balcones del Golden Princess

Balcones del Golden Princess

Dormimos deliciosamente tras la partida de Punta Arenas, y recién nos despertamos a las diez de la mañana. El barco no había dejado de mecerse sensiblemente toda la noche tanto en lo que restaba del Estrecho de Magallanes como ya en pleno Océano Pacífico. Como en todo día de navegación, no teníamos ningún apuro por bajar a conocer una ciudad o un puerto y nos dedicamos a aprovechar todo lo que el Golden Princess tiene para ofrecer a sus huéspedes.

Las tiendas “duty free” del barco estaban atestadas de gente ansiosa de adquirir de todo, desde relojes a diez dólares sin marca, hasta los de las mayores marcas a precios que arrancan de los mil, remeras y artículos de “merchandising”, muchos de ellos recién lanzados al mercado de abordo en ocasión de cumplir este año Princess Cruises su primer medio siglo de vida. Prendas deportivas y formales, artículos de cosmética y perfumería, libros, accesorios, sombreros de todo tipo, toda suerte de filtros solares, bijouterie, joyas y tanto más.

En otro sector del barco se convocaba mientras tanto a coleccionistas de arte, participando a conferencias sobre determinados artistas y, seguidamente, a animados remates de sus mejores obras. Ya en los primeros días habíamos entablado una serie de relaciones sociales con distintos compañeros de viaje. En su mayoría éstas se iniciaban en una de las comidas, ya que en el barco no hay mesas reservadas ni turnos asignados. Uno come cuando, donde y con quien quiere. A veces, preferimos ocupar una mesa para dos mientras que en otras accedimos a compartirla con otras parejas o grupos. El compartir mesa conlleva oportunidades y riesgos por igual. A uno le puede tocar una mesa de gente macanudísima y locuaz que habla en un idioma que uno comprende y maneja, o puede caer en otra donde barreras idiomáticas o de personalidad no contribuyen al éxito de un almuerzo o una cena. En nuestro caso tuvimos suerte, y nos servimos de ese esperanto en que se ha convertido el idioma inglés. Mejor o peor, casi todos lo hablan y entienden pero -claro- hay a veces excepciones y en ese caso…¡oficio mudo!

Los compañeros de viaje son uno de los aspectos más ricos e interesantes de un crucero. En este caso en particular, con huéspedes provenientes de más de 42 países la oportunidad de hacer encuentros sorprendentes y enriquecedores casi no tiene límites. Con respecto a esto, se podrían dividir a los compañeros de viaje en dos grandes grupos: el que quiere “salir del cascarón” y el que prefiere encerrarse en él.  Nosotros pertenecemos al primer grupo porque somos fundamentalmente curiosos y nos interesamos por los demás. Contabilizándolas, son más las horas en que hablamos que las en que nos quedamos callados.

Sería imposible recordar aquí a todas las personas interesantes que conocimos desde la partida de Buenos Aires nueve días atrás. La primera con quien trabamos contacto fue una profesora universitaria brasileña, de la ciudad de Furnas, en el estado de Río de Janeiro. Su especialidad fue todo un descubrimiento para nosotros, ya que María Cristina se define como una fito-geógrafa y ambientalista militante. Su interés se centra en la geografía de las plantas y las estudia tomando en cuenta su ubicación en el mapa. No nos sorprendió saber que ella es una vegetariana total. Conocimos luego a un joven norteamericano, Robbie Roby, cuyo nombre nos pareció inicialmente un juego de palabras y sin embargo no lo es: son su nombre y apellido verdaderos… Robbie fue a una universidad en su ciudad natal, Baltimore, donde se formó como maestro primario. Su etapa docente duró aproximadamente un año, pero luego se dejó llevar por su verdadera pasión: baile y canto. Su éxito fue prácticamente inmediato. Hoy reside en New York excepto cuando está de gira, ya que actúa en musicales de Broadway del nivel de Hairspray luego llevada al cine por John Travolta, Billy Elliot y The Little Mermaid (que pronto será llevada al cine con estrellas de la talla de Emma Watson, la Hermione de Harry Potter). Robbie nunca antes había estado en América del Sur y según él este crucero le había abierto una nueva perspectiva.

Piscina techada

Piscina techada

Otro día estábamos tomando el té en uno de los enormes autoservicios en la cubierta 14, entre dos grandes piletas de natación, una techada y la otra al aire libre. Al lado nuestro dos parejas de una edad compatible con nosotros parecían estar divirtiéndose muchísimo con un juego de naipes que nunca habíamos visto jugar antes. El “enganche” fue muy rápido y sólo requirió sin mediar presentación alguna de un “¿A qué están jugando?”. La respuesta fue de sólo cuatro letras: “¡Golf!”

De ahí a ser convidados a aprender y jugar con ellos pasaron un par de minutos. Jugamos un buen rato hasta aprender lo básico y perder miserablemente, dejamos las cartas de lado y empezamos a conocernos. Las dos parejas son canadienses. Las esposas son amigas desde la niñez. Sharon y Rick residen a un par de horas de Toronto en Ontario, mientras que Kim y Marc viven en Montreal, lo cual los hace anglófonos a los primeros y francófonos a los segundos. Entre ellos, sin embargo, hablan siempre en inglés. Y así, casi sin darnos cuenta, la hora del té se había hecho la hora de la cena. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo en el crucero: el reloj se vuelve un mero adorno en la muñeca y el tiempo pasa con una asombrosa continuidad.

Ya en el comedor Donatello, el maître calabrés –Salvatore- nos tenía lista una muy buena mesa para dos, al lado de otra ocupada por una pareja que de entrada nos pareció interesante. Intercambiamos un saludo e inmediatamente surgió la frase básica en todo crucero que se respete: “Where are you from?” (¿De dónde son ustedes?). Es una pregunta a la que a cada uno le encanta responder: ¿a quién no le gusta hablar de su ciudad y de su país?  Por casualidad, también resultaron ser canadienses de Toronto. Él es dentista y ella maestra y periodista. Son viajeros frecuentes y ya van por su crucero número dieciocho. Él acaba de vender su consultorio y gradualmente se está retirando de la profesión y al regresar a Canadá tiene que someterse a una operación para cambiar una válvula del corazón. Le pareció una excelente idea hacer un crucero descansado para relajarse e ir a la cirugía en el mejor estado posible. No paramos de charlar y combinamos para cenar juntos el día siguiente. En el almuerzo el maître filipino de los mediodías nos sentó con una pareja algo más entrada en años que nosotros y nos aseguró que la encontraríamos muy agradable, y así fue. Shirley y William son galeses y viven cerca de Cardiff. Tras el consabido “Where are you from?” fuimos desgranando nuestros currícula y descubrimos con sorpresa que en Gales es moneda corriente saber que la mayor colonia galesa de ultramar se encuentra en nuestra Patagonia. Ambos son pasajeros muy frecuentes de Princess Cruises, a tal punto que han perdido la cuenta de los cruceros que han disfrutado.

Quinteto de Tango

Quinteto de Tango

Para las 22:30 nos habían invitado a presenciar un concierto “privado” para los pasajeros de habla hispana a cargo del quinteto  Tango Sur. Nos encontramos así en una atmósfera muy singular y distendida de argentinos, uruguayos, paraguayos, colombianos, ecuatorianos y portorriqueños, donde el acento de cada uno hizo innecesario y fuera de lugar el ya famoso “Where are you from? El concierto fue extraordinario, y dejó en claro que, de todos los artistas que se presentaron a bordo, éstos eran los más profesionales sin mencionar a los excelentes bailarines Cecilia y Fernando (ella de Barracas y él de San Luis) que bailaron para deleite de todos. Nos prometimos ir al ataque el día siguiente y hablar con los músicos para saber más de ellos.  Antes de regresar a nuestra cabina dimos una vuelta por el casino, donde se venía realizando un “torneo” de BlackJack.

Vea la posición actual del Golden Princess

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Princess Cruises es representada en Argentina, Paraguay y Uruguay por Discover the World. Mail: info@discovertheworld.com.ar  Tel:+54 (11) 52741 600 Web: www.discovertheworld.com/argentina

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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