Conociendo el “Golden Princess”

Una primer recorrida por la nave lo pone a uno en contacto con el tipo de barco que se navegará. Sus dimensiones y la ubicación de cada servicio a bordo.

Golden Princess en Antepuerto Buenos Aires

El Golden Princess en el Antepuerto de Buenos Aires

Recorrimos buena parte del barco amarrado al muelle en el puerto de Buenos Aires y empezamos a familiarizarnos con él. Considerando sus 17 cubiertas y casi tres cuadras de largo terminamos bastante agotados, ya que para conocerlo mejor evitamos servirnos de los ascensores, subiendo y bajando por las amplias escaleras alfombradas que llevan de una cubierta a las otras.

No es exagerado decir que en unas tres horas debemos haber andado no menos de seis kilómetros. Al final de esta toma de contacto inicial ya nos habíamos formado una idea bastante precisa de la estructura. Hay básicamente tres secciones que, en toda la cartelería, están marcadas en inglés:fore, midship y aft, algo así como “adelante o hacia proa”. “mitad del barco” y “atrás o hacia popa”. Lo interesante, y que a veces logra confundir un poco, es que si uno se encuentra fore y desea dirigirse hacia aft al llegar a midship tendrá que subir o bajar una o dos cubiertas para luego volver a bajarlas -o subirlas- más adelante o más atrás según sea el caso.

A las 17:30 nos reunimos con todos los que habían embarcado en Buenos Aires en el Teatro Princess, ubicado en proa que ocupa parte de las cubiertas seis y siete, Fiesta y Promenade, para la tradicional (y obligatoria) charla de seguridad para el caso de que sea necesario abandonar el barco. Un oficial demuestra y practica la correcta utilización de los chalecos salvavidas provistos en cada cabina e informa sobre los muster stations (puntos de reunión) que corresponden a cada cabina. Compartimos esa capacitación, conducida en excelente castellano, con muchos argentinos y una discreta cantidad de uruguayos, paraguayos, ecuatorianos, colombianos y portorriqueños. Posteriormente consultamos a uno de los oficiales quien nos proporcionó un dato estadístico muy ilustrativo. En este crucero, iniciado en Los Ángeles, los pasajeros divididos por nacionalidad son en su mayoría estadounidenses (41%). Hay un 18% de brasileños y un porcentaje igual de argentinos e hispanohablantes. El 23% restante lo comparten casi 40 nacionalidades distintas, entre las que se destacan alemanes, rusos, ucranianos, japoneses, italianos, canadienses, australianos y otros.

Restaurante Donatello

Restaurante Donatello

El barco zarparía hacia la primera escala, Montevideo, a las 20:00. Tuvimos tiempo para descansar un rato, abrir el equipaje, darnos una reparadora ducha, cambiarnos y finalmente ir a cenar. De las múltiples opciones a nuestra disposición, elegimos una que nos pareció muy atractiva: el Restaurante Donatello, liderado por un italiano, y más precisamente calabrés, de nombre bien peninsular: Salvatore. Fue él mismo quien nos explicó la “mecánica” del restaurante a su cargo. No teníamos un “turno” preasignado, sino que podíamos presentarnos a la hora que prefiriéramos antes de las 22:00. Tampoco teníamos una mesa asignada: al llegar, podríamos optar por una para dos personas, o bien compartirla con otros huéspedes. En ese caso, podríamos expresar preferencia de idioma, o bien dejar todo librado al azar… Esa primera cena preferimos no compartirla con nadie, ya que estábamos algo cansados y nos pareció mejor no “hacer sociales”.  El menú amplio, generoso y excelente también ameritaba las explicaciones de Salvatore. Todos los días la propuesta va cambiando, según los designios del chef que, insólitamente, es alemán. Sin embargo, hay una serie de platos en un listado aparte que se repiten día tras día, para quien los haya disfrutado y prefiera ir a lo seguro sin innovar. Para las bebidas hay agua fría, té frío, té o café. Si uno prefiere gaseosas, vino, champagne o cerveza puede pedirlas y su costo será cargado a la ya famosa tarjeta azul.  Nos escoltaron a nuestra mesa y allí creció nuestra sorpresa. Nuestra camarera, Nadíia, era de Ucrania y su junior (ayudante) Vukašin (con un acento extraño sobre la “s” que la hace sonar “pastosa” como si fuera “sh”) un serbio de Belgrado. Por otra parte quien nos vino a traer más té frío era una joven mexicana de Guadalajara. Realmente estábamos en plenas Naciones Unidas: en las mesas que nos rodeaban se oía hablar mucho inglés, mucho portugués pero también ruso y alemán. Agradecimos a nuestros padres que tantos años atrás nos habían recomendado -por no decir impuesto- estudiar inglés. Es en ocasiones así que uno se da cuenta cómo realmente el inglés se ha convertido en la “lengua franca” global de los viajes. Aun así, hay que destacar que en Princess se preocupan por tener personal bi- o trilingüe en puestos clave para que quienes sólo hablan portugués o español se sientan a gusto y participen plenamente de la vida de abordo. Había muchas actividades para elegir esa noche, incluyendo una visita a las tiendas “duty free” o una pasadita por el casino, pero preferimos compartir una cerveza escuchando a una excelente pianista y cantante norteamericana que, en el Atrium, rendía tributo a ciertos caballeros de la Corona británica: The Beatles y Elton John.

Video oficial del barco

Vea la posición actual del Golden Princess

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Princess Cruises es representada en Argentina, Paraguay y Uruguay por Discover the World. Mail: info@discovertheworld.com.ar  Tel:+54 (11) 52741 600 Web: www.discovertheworld.com/argentina

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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