Ilha Grande, la isla de la fantasía

Sin duda un broche final digno para las escalas de este “On Board” es el paso por Ilha Grande. Y aprovechar allí a conocer una de las playas más bonitas de Sudamérica: Lopes Mendes.

MSC Magnifica en Angra dos Reis

El MSC Magnifica en Angra dos Reis

Luego del día de navegación tranquilo, para recuperarnos de la noche de fin de año, el MSC Magnifica llegó a las 07:00 hs. al archipiélago de islas que rodean Angra dos Reis.

El día era soleado y terríblemente caluroso, dicen que ese mismo día en Río hicieron 48 °C, pero de ellos solo 38 °C llegaron hasta nuestro destino (y fue más que suficiente).

El descenso aquí también se hace en “tenders”, al igual que en Punta del Este e Ilhabela. Estos catamaranes con una capacidad de 100 pasajeros, también sirven como botes salvavidas en caso de necesidad. Sin embargo su diseño de catamarán (dos cascos paralelos) y dos motores, le hacen brindar un servicio más confortable y rápido que los botes monocascos tradicionales, hoy relegados solo a un uso de emergencia como “life boats”.

Las actividades en esta selvática isla (que ni automóviles tiene, para mantenerse lo más virgen posible)  suelen ser trekking, playa y snorkeling, aunque la primera de las actividades (aún a bordo del Magnifica) es el “desayuning” (deporte preferido de los pasajeros en horas de la mañana). Apiñados en el buffet intercambiamos ideas y posibles paseos, aunque nosotros ya teníamos el ticket para ir a la paradisíaca playa Lopes Mendes.

Las excursiones

Las opciones que brindaba la oficina de excursiones eran:

  • Viaje en goleta hacia el Lago Azul (5 horas) US$ 69,90
  • Saco do Ceú en goleta (4 horas) US$ 59,90
  • Viaje en goleta a Lopes Mendes (5 horas) US$ 59,90
  • Viaje en goleta a la Laguna Verde (6 horas) US$ 69,90
  • Cascadas de Feiticeira (5 horas) US$ 49,90
  • Caminando a través de la historia (2½ horas) US$ 39,90
  • Gran Tour Ilha Grande (6 horas) US$ 109,90

Luego de una navegación de 10 minutos en tender desembarcamos en el muelle de la Villa do Abraâo.

“Ilha Grande” es una isla ubicada a pocas millas de la costa del estado de Río de Janeiro y forma parte de la municipalidad de Angra dos Reis. La misma tiene muchas partes inexploradas y es apreciada por sus bellos paisajes, los que incluyen playas tropicales, vegetación abundante y un entorno salvaje. Ilha Grande es una de las forestas lluviosas más prístinas que quedan en el Atlántico brasileño, uno de los más ricos ecosistemas del mundo, un lugar importante de biodiversidad y conservación, logrando preservar numerosas especies que en otros sitios están en vías de extinción. Los mares que rodean la isla también son protegidos y tienen características especiales, como por ejemplo ser el único sitio donde se presentan corales, peces tropicales, pingüinos magallánicos y ballenas.

Allí subimos a una “escuna”, deformación portuguesa de la palabra inglesa “schooner” que sirve para identificar a los veleros de dos mástiles (trinquete y mayor) que en español llamamos “goleta”.

Luego de una navegación costera de 50 minutos, saliendo de la Ensenada do Abraâo, rodeamos la Ponta da Praia Grande, pasamos al lado del fondeadero Palmas y finalmente llegamos a las Playas de Mangues y Pouso, desde donde parte un sendero dentro de la “Mata Atlântica” (una selva tupida de características especiales cuyo bioma en portugues responde a ese nombre) por el cual subimos y bajamos un morro en 30 minutos de trekking no apto para cardíacos.

Mosaico de Silvio Cavaleiro

Mosaico de Silvio Cavaleiro en una boya abandonada

Sin embargo el premio fue maravilloso, cuando creíamos que dejaríamos la vida en ese morro, se abrió la vista al océano y la prístina playa Lopes Mendes que, al decir de los conocedores, es la playa más bonita de Brasil.

Esta playa ofrece arenas blancas y aguas cristalinas en 3 Km. de extensión.

Las actividades aquí son: tomar sol, nadar, hacer snorkeling, alquilar una tabla de surf y matarse a golpes o tomar clases con los instructores que allí se encuentran. Caminar por la orilla del mar, hacer fotos de la fauna y flora locales (espesa y rica en variedad), visitar la capilla (cerrada pero muy fotogénica). O ver la boya enorme, varada en la playa, que fuera utilizada por el artista Silvio Cabalheiro para realizar un creativo mosaico.

Datos y consejos:

  • Lleve calzado cómodo para escalada (no haga como yo que llevé mis Havaianas y casi muero en el intento). Una zapatilla de trekking es ideal.
  • En la excursión comprada en el MSC Magnifica le proveerán de una vianda con comida y agua. No la deje abierta, ya que la fauna local (principalmente los monos enanos) tienen la costumbre de alimentarse con viandas ajenas.
  • Lleve protector solar (mucho) y repelente para insectos (también mucho).
  • No es preciso llevar sombrilla, en la playa hay mucha sombra natural, además el acceso a la playa requiere caminar y todo lo que tenga que cargar le resultará molesto y querrá tirarlo, luego de los primeros 10 minutos de trekking.
  • En verano hay oferta de sandwiches y bebidas frías en la playa, sin embargo no hay restaurantes ni bares, tampoco agua potable natural.  Obviamente tampoco hay baños…
  • En el barco le proveerán de una toalla naranja, que no solo sirve para usarla de toalla y lona para tomar sol, sino también para identificar a otros huéspedes del MSC Magnifica en la playa y poder trabar una amigable conversación (y en la mayoría de los casos en castellano).

Dos horas después de disfrutar la paz y tranquilidad de la playa regresamos cruzando nuevamente el morro, la playa Mangues, subimos a la “escuna” navegamos 50 minutos y llegamos nuevamente al muelle de la villa. Recorrimos sus calles, compramos otras Havaianas (para reemplazar las destrozadas) en el súper del pueblo (a mejor precio que en los locales) y nos sentamos a tomar una cerveza Black Princess (obviamente negra) y comer unos camarãos mientras esperábamos que la cola de los “tender”, que iba desde el muelle hasta la calle, se redujera, cosa que a la hora y cuarto ya presentaba un tamaño humano.

Bares Ilha Grande

Los bares junto al muelle tienen mesas sobre la arena, cerveza fría, buena música y excelente compañía.

Subimos al tender y regresamos a “casa”, el MSC Magnifica.

Al llegar a bordo le hicimos una gambeta a los chicos de Megatlón (que son quienes operan el gimnasio de a bordo) quienes seguían buscando afanosamente feligreses para llevar al gym y nos dispusimos a reponer fuerzas en el restaurante.

Y ya que estábamos allí (y como no podíamos con nuestro genio), le hicimos una nota a Salvatore Ciannamea, el Executive Cheff del MSC Magnifica.

Ahora nos esperaban dos días de navegación antes de regresar a nuestro “home port”, Buenos Aires.

Si quiere más info de Ilha Grande visite: www.ilhagrande.org

Vea al MSC Magnifica por dentro en nuestro FACEBOOK

Vea la posición actual del MSC Magnifica

Fuente: Noticias de Cruceros

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