Los buques fantasma

Como no podíamos estar ajenos al festejo de Halloween, hoy compartimos historias de buques fantasma

Buque fantasma

Halloween (que resulta de la contracción de All Hallows’ Eve, ‘Víspera de Todos los Santos’), es también conocida como la Noche de brujas y es una fiesta de origen celta que se celebra en la noche del 31 de octubre, sobre todo en países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido y, en menor medida, en el conjunto de Latinoamérica y parte de España.

Sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos el 1 de noviembre. Se trata en gran parte de un festejo secular, aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso.

El hombre, en la soledad de sus singladuras y ante fenómenos que le eran difíciles de explicar, generó una mística supersticiosa marítima muy profusa.

Las historas escuchadas en los bares de los puertos fueron creciendo, en la medida que nadie podía certificarlas, más allá de un puñado de tripulantes cómplices que aseverarían lo que dijera el historiador de turno.

Así surgieron muchas historias que rozan lo fantástico, sin embargo aprovechando este Halloween contaremos algunos de los casos de buques fantasma más conocidos de la historia.

Sin dudas el caso más famoso tal vez sea el del Mary Celeste, un bergantín de 31 metros de eslora y 282 toneladas que en diciembre de 1872 fue hallado viajando a toda vela por el Océano Atlántico rumbo a Gibraltar. A pesar de que la comida estaba servida, el Capitán Benjamin S.Briggs, su esposa, su hijita de 2 años y los 7 tripulantes habían desaparecido en forma inexplicable. Una de las teorías para justificar la escena es que un grupo de piratas abordó el Mary Celeste y se llevó consigo a sus tripulantes, aunque otros deslizan la hipótesis de que una misteriosa criatura marina pudo haber sido la culpable de todo. Mientras que una tercera versión asegura que se trató de un simple motín, estallado luego de que su carga de alcohol desapareciera…

La historia del “Flying Dutchman (El Holandés Errante)” es una de las más célebres leyendas del mar, ya que compositores clásicos, escritores y cineastas la han representado una y otra vez.

La historia cuenta acerca de una embarcación que partió de Ámsterdam con destino a las Indias Orientales, pero frente a una peligrosa tormenta cerca del Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, su capitán, el burgués holandés  Willem van der Decken, decidió seguir adelante y para eso hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios se entera de esto y en castigo lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de “Holandés Errante”.

En este caso también se ha dicho que una terrible epidemia que infectó a la tripulación, a la que por ese motivo no se permitió desembarcar en ningún puerto, siendo condenados desde entonces —barco y marineros— a navegar eternamente, sin posibilidad de pisar tierra. En cuanto a las fechas en que ocurriría, se ha hablado de 1641 y de 1680.

Otro ejemplo de barco fantasma muy renombrado es el de la goleta de tres palos Lady Lovibond. La nave británica zarpó con rumbo a la ciudad de Oporto, Portugal, pero una cuestión de celos por la mujer del capitán Simon Reed y su primer oficial Juan Ríos, provocó que este último llevara en forma intencional al buque hacia los bancos de arena de Goodwin, cerca de Kent, en la costa sudeste de Inglaterra, donde se hundió un sábado 13 febrero de 1748 . La leyenda afirma que la embarcación aún puede ser vista en las cercanías de aquel lugar cada 50 años, y en los años 1798, 1848 y 1998 se documentaron varios testimonios de su avistamiento.

Un clásico relato de navío fantasma es el de Octavius, que volvía desde Oriente hacia Inglaterra a través del Paso del Noroeste, donde quedó atrapado por el hielo. La historia cuenta que un miércoles 11 de octubre de 1775 un ballenero llamado The Herald se cruzó con él flotando sin destino preciso frente a las costas de Groenlandia. Los marineros del Herald subieron al buque perdido, pero allí se encontraron con una gran sorpresa: los cuerpos de sus colegas y los pasajeros congelados por el frío del Ártico. En igual forma fue hallado el capitán, quien a su lado tenía la bitácora que fue rescatada y llevada al capitán del ballenero. Sin embargo ya sea por impericia de los marinos o por las condiciones climáticas reinantes cuando emprendieron la retirada en la chalupa para regresar a su barco, el diario de a bordo del Octavius al llegar a manos del capitán del Herald solo tenía dos páginas. En la primera el capitán del Octavius había escrito que habían partido de Inglaterra con rumbo a China el 10 de septiembre de 1761. En la última página tenía una sola anotación que estaba fechada el 11 de noviembre de 1762. Y decía:

“Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es Longitud 160° W, Latitud 75° N. El fuego finalmente se extinguió ayer y el maestre ha estado tratando de encenderlo otra vez pero sin mucho éxito. Le ha dado la piedra a uno de los marinos. El hijo del maestre murió esta mañana y su esposa dice que ya no siente el frío. El resto de nosotros no siente lo mismo en esta agonía.”

“Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es Longitud 160° W, Latitud 75° N. El fuego finalmente se extinguió ayer y el maestre ha estado tratando de encenderlo otra vez pero sin mucho éxito.”

Algo por lo cual se supone que el buque realizó parte de su travesía con el status de “barco fantasma”, siendo el primero en lograrlo (técnicamente). Recién en 1.906 -después de más de un siglo- otro barco, el Gjoa, comandado por el explorador noruego Roald Amundsen, logró cruzar, esta vez con éxito, el Paso del Noroeste.

Sin embargo, el denominado “barco fantasma del Ártico” es el SS Baychimo: un carguero británico de 70 metros de eslora y 1.300 toneladas que tenía su base en la ciudad de Ardrossan , Escocia. Había sido construido en Suecia, tenía una máquina de vapor de triple expansión que le permitía alcanzar los 10 nudos y había sido botado en 1914.

Luego muchos viajes exitosos a lo largo de la costa norte de Canadá, visitando puestos de comercio y la recolección de pieles, el jueves 1° de octubre de 1931 quedó atrapado en el hielo al norte de Alaska. Su tripulación abandonó brevemente la nave, viajando sobre el hielo a través de una media milla de hielo a la ciudad de Barrow a refugiarse durante dos días. Pero cuando regresaron constataron que el SS Baychimo había logrado “liberarse” y se mantuvo a flote por lo siguientes 38 años. Varias veces fue visto sin rumbo por parte de esquimales y otras embarcaciones, la última ocasión fue en 1969, otra vez atrapado en las heladas masas de Alaska. Fue abordado en numerosas oportunidades pero las condiciones climáticas impidieron rescatarlo, tras lo cual se cree que se hundió.

La Patagonia también cuenta con su barco fantasma de renombre mundial. Se trata del Caleuche, un buque que según la leyenda se aparece todas las noches cerca de la isla de Chiloé, en la Región de los Lagos, en Chile. Al parecer la embarcación se lleva consigo las almas de todas las personas que han muerto ahogadas en esa zona, y quienes aseguran haberlo visto dicen que se escucha música y gente riéndose desde la nave. Aunque al rato desaparece o se sumerge en el agua.

Misterios actuales

Si bien con el advenimiento de las comunicaciones de larga distancia y más recientemente los satélites se ha perdido mucho de las fantasiosas historias de los marinos, aún hoy hay hechos para los que cuesta encontrar una explicación.

Una de estas historias es la del pesquero japonés Ryon-Un Maru, que a principios de abril de 2012 fue hundido por el guardacostas estadounidense  Anacapa luego de haber navegado a la deriva por el Océano Pacífico durante más de un año como consecuencia del sismo y tsunami que afectó a Japón.

El camaronero, de 50 m. de eslora, llevaba a bordo unos 7.570 litros de combustible diesel e iba a ser desguazado cuando la catástrofe natural de Japón cambió su destino.

La más reciente historia fantasmagórica es la del crucero ruso Lyubov Orlova. Construido en 1976, durante más de tres décadas fue utilizado para expediciones por los océanos Ártico y Antártico, hasta que el 27 de noviembre de 2006 quedó atrapado por los hielos en la Isla Decepción, en la Antártida, y tuvo que ser remolcado por otra embarcación hasta que pudo volver a navegar por sí mismo a la altura de Tierra del Fuego, en el extremo sur de Argentina.

Lyubov Orlova

El Lyubov Orlova antes de romper los cabos de su remolque

Pero en el año 2010 fue abandonado por sus dueños en el puerto de St. John´s, en la provincia canadiense de Terranova, y se vendió para ser desguazado por alrededor de aproximadamente US$ 955.000 dólares. Pero el buque que lo trasladaba hasta República Dominicana, durante una tormenta, rompió el remolque, perdiendo contacto con él. De esa forma la nave quedó flotando a la deriva.

Las autoridades canadienses intentaron recuperarlo cuando amenazaba con chocar una plataforma petrolera, pero las condiciones meteorológicas no permitieron completar la operación de rescate. Luego, el barco entró en aguas internacionales.

Finalmente las corrientes marinas lo arrastraron hacia las islas británicas. Fue visto por última vez en abril de 2013, y la sospecha es que en su interior transporta ratas caníbales, cosa que desalienta a los posibles “cazadores de barcos fantasma”.

Fuentes: Infobae / Wikipedia / Histarmar / MKalty / Noticias de Cruceros

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