Los cruceros sufren el vaivén de la economía

El día de ayer, un conocido matutino de negocios de Buenos Aires, entrevistó a Roberto Fusaro, Director de MSC para toda Sudamérica. He aquí su visión del mercado local.

Crucero de MSC y dos remolcadores

Crucero de MSC y dos remolcadores en el antepuerto de Buenos Aires

Buenos Aires, Argentina. Después de años de crecimiento explosivo, el negocio de los cruceros no logró mantenerse al margen de los sacudones de la economía. Las consecuencias del cepo, los recargos por viajes al exterior y la devaluación hoy golpean al mercado local. El Cronista dialogó con Roberto Fusaro, director Ejecutivo de MSC Cruceros para Sudamérica, sobre la realidad del sector.

¿Cómo evoluciona el negocio de la compañía?

Roberto Fusaro

Roberto Fusaro

Nosotros razonamos por temporadas. El verano 2013-2014 lo empezamos a vender en diciembre de 2012. Después vino el 20% de recargo, el 35%, la devaluación gradual y el 23 de enero la devaluación fuerte, que fue un poco el golpe de gracia. Empezamos con un dólar de $ 4,80 pero terminamos con uno de casi 11 pesos. Nos habíamos propuesto crecer un 40% de 2012-2013 a 2013-2014. Nos venía yendo muy bien, a pesar de todo, pero lo de enero realmente lo sentimos. Más que la devaluación, nos golpearon los problemas con la financiación. Logramos conseguir el objetivo de volumen, con 66.000 huéspedes en el puerto de Buenos Aires, porque sacrificamos un poco la rentabilidad en la baja temporada. Considerando todo, es una temporada satisfactoria.

¿Y cuál es la perspectiva para la próxima temporada, entonces? 

Somos prudentes. Decidimos reducir el tamaño de la temporada. Vamos a tener prácticamente un mes menos de operaciones. En lugar de estar cinco meses en Buenos Aires, vamos a estar cuatro, lo que tampoco es poco. Tenemos operaciones desde diciembre y nos vamos el 22 de marzo. Pensamos reducir de 66.000 a 48.000 los huéspedes desde Buenos Aires.

La Argentina tiene problemas de infraestructura para recibir cruceros, ¿qué falta?

Falta mucho. Buenos Aires es el puerto de entrada del turismo de cruceros y los barcos más grandes no pueden pasar. Todas las empresas fabrican barcos grandes porque ofrecen mejores comodidades y también por una economía de escala. El costo del combustible es enorme y no hay una diferencia lineal en mover un buque de 2000 o de 4000 personas, no cuesta el doble de combustible. Las empresas van para los buques de 4.000 o más, que no entran en el puerto de Buenos Aires. Estamos perdiendo no sólo el turismo emisivo, que es circunstancial a la situación económica, sino el turismo receptivo. Muchos barcos no pueden venir y en un momento las empresas abandonan el destino.

¿Ve alguna intención de avanzar con las mejoras necesarias? 

No. Hay una mezcla de desconocimiento e indiferencia. Nosotros, como destino, partimos de una base muy baja y hubo una explosión durante muchos años. Y a pesar de que la industria planteaba estos problemas, decían que estábamos creciendo. Ahora que estamos bajando, espero que haya algún cambio.

¿Qué obras se necesitan? 

Hay una parte de obra y otra de reglamentación. Dragar el puerto para que los buques mas grandes puedan maniobrar. Y el segundo factor es reglamentar la operación de la hidrovía para darle prioridad a los buques de cruceros. Y obviamente los costos. Buenos Aires cuesta el doble que Venecia o el triple que Barcelona.

¿Cuál es ese costo?

Todo el costo del sistema de puerto, la utilización de la hidrovía, el atraque, las tasas, para un barco de 3000 pasajeros es de u$s 500.000. El mismo barco en Venecia paga u$s 250.000 y en Barcelona u$s 180.000. 

¿Esta situación es similar en todos los puertos de la región?

Casi todos los puertos de la región tienen dificultades. El problema es convencer a la casa matriz para que traiga más barcos. No es una competencia, el barco tiene que tocar varios puertos. Es muy difícil para las compañías de cruceros seguir acá y manejar la rentabilidad. Nos resulta muy difícil crecer. Este año vamos a tener cuatro barcos, uno para el público argentino y tres para el público brasileño. Al año siguiente vamos a incorpora un quinto buque en la región y no va a venir a Buenos Aires. Tendríamos la demanda, pero por la rentabilidad nos conviene dejarlo en Brasil. Es público y tráfico económico que se pierde.

Fuentes: El Cronista / Noticias de Cruceros

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