Una mujer, una vocación, un barco

Días atrás realizamos un nuevo “On Board” esta vez en el Costa Favolosa. A raíz de comenzar a desgranar la crónica un 8 de marzo, decidimos comenzar por una nota a su Cruise Director, Simona Di Pietro.

Costa Favolosa

El Costa Favolosa

Al celebrarse hoy -8 de marzo- un nuevo aniversario del Día Mundial de la Mujer, Noticias de Cruceros adhiere a la celebración entrevistando a bordo del Costa Favolosa a la dinámica mujer que desempeña una de las funciones más vitales para que cada crucero alcance los objetivos de “relax”, diversión y descanso que los huéspedes se han propuesto al contratar su cabina.

Es Simona Di Pietro, Cruise Director del Costa Favolosa, a quien todos conocen por su nombre de pila – Simona.

Esta hiperactiva romana llegó a su cargo actual casi por  “genética” familiar. En una primera etapa, asistió a la universidad y sólo le quedaron por el camino 5 materias para recibirse de ingeniera mecánica. Una tía abuela hizo toda su carrera como artista en barcos de pasajeros. El hijo de ésta llegó a ocupar el cargo de Director de Crucero, precisamente en un barco de Costa. Finalmente, otra tía no tuvo mejor idea que la de nacer a bordo del emblemático Andrea C en 1953, justo cuando éste estaba por llegar desde Génova a Buenos Aires. El barco, de bandera italiana, ya surcaba aguas argentinas por lo cual la tía de Simona nació automáticamente con doble nacionalidad, italiana y argentina. Lo más notable es que en sus pasaportes el lugar de nacimiento está definido así: Nacida a bordo de la motonave Andrea C, latitud tal y longitud tal…

Le preguntamos a Simona en qué consiste su trabajo y nos respondió que el mismo conjuga unos cuantos aspectos fundamentales. Por un lado, ella es la máxima responsable del entretenimiento a bordo y también de la comunicación. Se autodefine como “la voz del barco” y la “interfaz” entre éste y los “huéspedes”. Este trabajo es muy intenso y demandante, por lo cual Simona supervisa un total de 100 miembros de la tripulación, algo menos de un 10% del total.

No es exagerado definirla como un “termómetro”, ya que en todo momento ella debe ser capaz de “medir” la temperatura del barco, expresada por el ánimo de los cruceristas. Esto no siempre es fácil y nos da un ejemplo. Hay veces en que por fuerte viento y consiguiente oleaje no es aconsejable que el barco fondee y ancle a la vista de un puerto de escala. Ir desde el barco y la costa con los “tender” (catamaranes de desembarco) podría ser incómodo y hasta involucrar cierto nivel de riesgo. En estos casos, es probable que el barco deba saltear la escala y seguir viaje hacia la próxima. Esto evidentemente es frustrante para la mayoría de los pasajeros y el humor generalizado es menos que el mejor. En este caso, “la voz del barco” debe calmar si no las aguas, al menos los ánimos y asegurarse de que vuelva a reinar un clima satisfactorio. Sobre las situaciones que se presentan en el barco y que involucran a los huéspedes “podrían escribirse libros y más libros” nos confía Simona. Hay miles de anécdotas que se van repitiendo crucero tras crucero y le pedimos a la Cruise Director que comparta alguna con nosotros.

Una es realmente muy risueña. Según parece, en todos los cruceros nunca falta alguien que se acerque a Simona y con total seriedad le pregunte: “¿Ustedes de la tripulación, duermen a bordo?” Seguramente la persona debe imaginar la existencia de un gran chinchorro en el que los más de mil tripulantes pasan la noche…

Y otra… Un colega de Simona, Cruise Director en otro barco de Costa es conocido por su sentido del humor y por sus hilarantes ocurrencias. En una oportunidad una pasajera le preguntó acerca de la red que rodeaba y cubría la cancha de tenis del barco. La buena señora quería saber para qué servía, y al colega de Simona se le ocurrió decirle en chiste que, por la noche, se reunía allí toda la tripulación para que bajara un gran helicóptero y llevara a todos sus miembros a dormir a tierra. Antes de desembarcar, la señora dejó escritos sus comentarios, demostrándose muy contenta por el crucero. Pero, al mismo tiempo, afirmó que lo único molesto en todo el viaje había sido cada noche el barullo producido por el helicóptero al bajar sobre la cubierta…

Finalmente, en cierta oportunidad una turista alemana bastante subida en kilos volvió de la costa frente a Dubrovnik en una de las lanchas que el furioso oleaje había zarandeado considerablemente. Cuando la buena señora bajó de la lancha y subió al barco le dijo a Simona: “¡Ah, qué bien estar de vuelta en tierra firme!”

Charla con Simona

Finalmente nos pusimos a conversar sobre las nacionalidades, sus diferentes tipologías y el modo de encararlas. Simona no se hizo rogar y en pocas -pero muy certeras- pinceladas nos ofreció un fresco basado en su experiencia de 9 años en barcos de la flota Costa.

Los alemanes, por ejemplo, le temen mucho a la contaminación acústica y por eso cuando hay muchos abordo, Simona sabe que ha llegado el momento de “bajar el volumen” muy literalmente. A los franceses les encanta bailar, pero para todo requieren su idioma. Como el resto de los latinos, su conocimiento de la lengua franca -el inglés- es muy limitado.  Al mismo tiempo, como a la mayoría de los latinos, les encanta cierto bochinche y  acostarse tarde. Del mismo modo, en los cruceros que van hacia el norte -por ejemplo a Escandinavia- Simona hace ajustar los horarios del barco a las costumbre locales. En un crucero que recorra puertos de América del Sur los turnos de la cena son a las 19:30 y a las 22:00.  En los cruceros hacia el Norte, el primer turno es a las 18:00 y el segundo a las 20:00: a nadie se le ocurriría sentarse a cenar a las diez de la noche.

Según parece, los argentinos somos los más curiosos, preguntones y sedientos de información. Cuando alguien se le acerca y le dice: “Simona, una preguntita…”, “Simona, una consultita…” es evidente a la legua que es nuestro compatriota.

De alguna manera, el constante desafío que ella tiene que encarar es que el barco se adapte a sus huéspedes y no que éstos deban adaptarse al barco.

Simona une a su gran experiencia como Directora de Crucero, indudables dotes como psicóloga, diplomática y socióloga. Pero lo fundamental es su gran “know-how”, humanidad, contagiosa alegría, ímpetu, dinamismo y esa calidez tan femenina y afectuosa que nos permite afirmar que es necesario ser mujer no sólo para ser “la voz del barco”, sino para ser su alma.

Fuente: Noticias de Cruceros

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Guido Minerbi

Periodista políglota especializado en viajes. Profesor Asociado en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Director de Minerbi - Silveira Comunicación Corporativa. 

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