Ilha Grande, última escala del Zenith

Nuestra última escala en el Zenith, Ilha Grande, nos recibió con un sol abrazador y las ganas de un trekking por la selva.

Ilha Grande - Zenith

El Zenith aguarda fondeado nuestro regreso

En sueños todavía escucho una batucada en Copacabana, la cena opípara y los cocktails primero en el Piano Bar y luego en el Casino me han pegado como el mejor somnífero. Definitivamente los colchones del Zenith, sumado a su “todo incluído” son un gran remedio para el insomnio. Sin embargo el teléfono suena. Atiendo con voz de pocos amigos y una alegre voz del otro lado me dice “Buenos Días Señor, son las 6.30 hs”…

Es cierto, según el programa llegaremos a las 07.00 hs. a Ilha Grande y no queremos perdernos el primer turno de “tender”.

Todavía nos quedan fuerzas y reales (R$) para afrontar esta última escala en el crucero Mar y Playas de Brasil.

Las caras en la escalera del puente 3 (desde donde se accede a la marina de los tenders dan miedo. Es lógico esta escala es corta, estaremos desde las 7 hasta las 13 hs. y eso nos ha hecho levantarnos al alba a la mayoría de los pasajeros, pero, ¡ en fin !, Ilha Grande lo vale.

“Ilha Grande” es una isla ubicada a pocas millas de la costa del estado de Río de Janeiro y forma parte de la municipalidad de Angra dos Reis. La misma tiene muchas partes inexploradas y es apreciada por sus bellos paisajes, los que incluyen playas tropicales, vegetación abundante y un entorno salvaje. Ilha Grande es una de las forestas lluviosas más prístinas que quedan en el Atlántico brasileño, uno de los más ricos ecosistemas del mundo, un lugar importante de biodiversidad y conservación, logrando preservar numerosas especies que en otros sitios están en vías de extinción. Los mares que rodean la isla también son protegidos y tienen características especiales, como por ejemplo ser el único sitio donde se presentan corales, peces tropicales, pingüinos magallánicos y ballenas.

Las excursiones posibles en esta isla eran tres:

  • Paseo en Escuna a Saco do Ceu y Playa (4 horas) US$ 59.-
  • Paseo en Escuna a Laguna Azul y Playa de Iguazú y Japariz (5½  horas) US$ 64.-
  • Paseo en Escuna a Ensenada de Palmas, Playa de Puso y Lopes Mendes (5½  horas) US$ 65.-

Sin embargo como el día era maravilloso decidimos ir directamente a la Praia Preta, lógicamente a pie.

Así visitamos la Villa do Abraâo, junto al muelle donde desembarcamos, con su iglesia de San Sebastián. Seguimos rumbo al Norte y entramos en el “Parque Estadual da Ilha Grande”, donde un circuíto de aproximadamente 2 Km. con dificultad media lo puede entretener durante unos 50 minutos, aunque si tiene paciencia, se queda quieto y mira a su alrededor verá ir apareciendo pájaros y animales entre el follaje, con lo que podría estar horas. Nosotros en esta ocasión vimos aves y ardillas.

Este, creado en 1971 tiene una superficie de 12.052 hectáreas, su perímetro es de 155 Km y su altitud va de 0 a 1.031 m.

El primer Mirador del Pescador no es gran cosa, eso si, tiene una vista bonita. Luego bajamos en la Praia Preta o playa negra, que debe su nombre a su arena rica en cuarzo. Allí y a la vista del Zenith tomamos muchos refrescantes baño de mar.

Nuestro grupo (de 7 integrantes) aquí se dividió y los más osados, seguimos por el sendero norte de este parque y llegamos a las ruinas del antiguo “Lazzaretto” una construcción que primero fue una “fazenda”, luego un hospedaje de inmigrantes con pabellones de laboratorio, farmacia y enfermería, atendiendo pasajeros que llegaban con enfermedades contagiosas en barcos. Y finalmente se transformó en una prisión, la que fue desactivada hace más de 50 años.

En el sendero, dentro de la “Mata Atlântica”, una selva tupida de características especiales cuyo bioma en portugues responde a ese nombre, nos llevó hasta el viejo acueducto construido en 1853.

A pocos pasos un nutrido grupo de familias brasileñas se refrescaban en la Cascada do Poçâo y desde allí seguimos subiendo hasta el mirador de la Praia Preta, desde donde mejor vimos al Zenith aguardándonos fondeado.

De allí en más todo es barranca abajo. Nos despedimos del parque, volvimos a juntarnos con el resto del grupo que se asaba al sol en la Praia Preta, y regresamos, no sin antes comprar algunos souvenires en la villa.

A las 12.30 hs. estábamos prestos a subir al tender, pero al ver la cola (que se extendía por varios cientos de metros) decidimos esperar tomando una “Skol” en un bar cercano al muelle, mirando la fila hasta que tuviera un tamaño razonable… Dos horas más tarde embarcamos finalmente en el tender. Al parecer alguien hizo mal el cálculo del regreso del pasaje y la cantidad de botes para llevarlos hasta la nave. Nosotros y el dueño del bar (donde seguimos tomando cervezas) ¡agradecidos!.

De aquí en mas solo restan dos días y medio de navegación hasta Buenos Aires. Y como siempre este crucero también nos dejó “sabor a poco”, así que habrá que planificar (si Dios y Pullmantur quieren) un regreso pronto.

¡ Buenos Vientos ! y Hasta mañana.

Si quiere más info de Ilha Grande visite: www.ilhagrande.org

Por este y otros cruceros de Pullmantur, consulte a su agente de viajes o desde Latinoamérica www.pullmantur.travel , desde España www.pullmantur.es, en el Twitter @pullmantur o en el Facebook www.facebook.com/pullmantur

Fuentes: Wikipedia / Noticias de Cruceros

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments

banner-costa-pie_noviembre-2016

Super_Tarifa_MSC2

García Fernández Turismo

Alamo Rent a Car

Daily_Travelling_News

Minerbi & Silveira Comunicación Corporativa

Cruise Crew Only

Artefisico

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *