Ilhabela, más bella que nunca

Ilhabela crece año tras año. En esta visita descubrimos nuevos comercios y viejos placeres en la playa.

Zenith en Ilhabela

Centro comercial de Ilhabela, al fondo con la silueta del Zenith recortada.

Las 254 millas náuticas que separan Itajaí de Ilhabela las hicimos con la incertidumbre provocada por nubes que no dejaban de perseguirnos en nuestra singladura.

Sin embargo un sol radiante, nos acompañó desde que vimos a lo lejos la silueta el faro de Ponta da Sela, que marca la margen sur de la isla.

Luego siempre por estribor (derecha) fueron apareciendo la “cachoeira” do Veloso y las “praias” do Veloso, do Curral, Grande, do Juliâo, da Feiticeira, do Portinho, Brava, do Oscar y Pedras Miúdas.

Un toque de historia

Américo Vespucio descubrió esta isla en 1502 y su industria de pesca, café, caña de azúcar y escondite de barcos de esclavos le dieron fama a la isla.

También lo hicieron sus múltiples naufragios, siendo el más famoso el del transatlántico Príncipe de Asturias, hundido durante una noche de tormenta y niebla en la región de Punta da Pirabura. De éste se puede conocer toda la extraña historia (del “Titanic” brasileño) visitando en Museo Náutico Ilhabela (ver página oficial)

Muchos marinos náufragos, amotinados o simplemente enamorados de la zona se radicaron en la isla y aún se pueden ver entre sus pobladores los claros ojos europeos con el cobrizo cuerpo de un sudamericano.

A las 13.30 hs., luego de echar ancla el Zenith, bajamos en tender y recorrimos las calles del centro con nuestra cámara:

Las Excursiones:

  • Escuna hacia la playa Jabaquara (4 horas) US$ 49.-
  • Tierra & Mar (4 horas) US$ 65.-
  • Beach Club ( 4 horas) US$ 62.-
  • 4 x 4, Playa Curral & Cascada 3 Tombos (3 ½ horas) US$ 54.-
  • Histórica Ilhabela & Cascada da Toca (3 horas) US$ 65.-

Finalmente decidimos recalar en la playa que están al sur, a unas 5 cuadras del muelle y tomar (como corresponde) algunas caipirinhas mientras nos dorábamos al sol.

Al regresar por el centro vimos algunos locales nuevos, que se suman a los tradicionales. Uno de ellos el Relicário Santo Antonio nos llamó poderosamente la atención por sus magníficas estatuas de mármol combinado, que exhibían en la vereda. Algo que uno no debe perderse.

Finalmente nos acercamos al muelle y vimos una cola enorme, pero se trataba de la otra nave, la nuestra (funcionando con todos sus tenders) no tenía más de 10 personas en la fila.

Embarcamos nuevamente y puntualmente a las 19.00 hs partimos.

El atardecer nos acompañó en la vista de (siempre a nuestro estribor) las playas Santa Tereza, el Yacht Club Ilhabela, las Barreiros, Viana, Siriúba y Garapocaia donde están una extrañas piedras cuyo sonido, cuando son golpeadas, se asemejan al sonido de una campana de iglesia. En Pinto y Armacao, cuyo oleaje es más intenso, se practican son el windsurf y el kite surf. Pasamos al través del faro Ponta das Canas y luego aparecieron algunas mansiones famosas que dan al mar, como la del ex corredor de carreras Emerson Fitipaldi ya en la zona de Pacuíba y finalmente la preciosa playa de Jabaquara, ya con los últimos rayos del sol.

Mañana será tiempo de una visita carioca, Río de Janeiro, en medio del frenesí que suponen las obras del Mundial de Fútbol.

Buenos Vientos y Hasta Mañana

Por este y otros cruceros de Pullmantur, consulte a su agente de viajes o desde Latinoamérica www.pullmantur.travel , desde España www.pullmantur.es, en el Twitter @pullmantur o en el Facebook www.facebook.com/pullmantur

Fuentes: Wikipedia / Noticias de Cruceros

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