El “Beagle” visto desde un crucero

Seguimos el relato de nuestra singladura por el “fin del mundo” a bordo del Zaandam de Holland America.

El Zaandam en el Beagle

El Zaandam en el Beagle

Luego de partir de Punta Arenas a las 6 de la tarde avanzamos por el Canal Cockburn, aventajando al Vía Australis, que navegaba más lentamente respetando sus dos “landing” (bajadas a tierra) por día. Y ya por la mañana amanecimos en la parte oeste del Canal de Beagle.

El canal de Beagle es un estrecho o paso marítimo localizado en el extremo meridional de América del Sur, que corre aproximadamente unos kilómetros al norte del paralelo 55° sur, entre los meridianos 71° y 66° oeste, al sur de la isla Grande de Tierra del Fuego.

Los canoeros yámanas fueron los primitivos habitantes de las costas del canal Beagle, claro que ellos llamaban a este espejo de agua Onashaga.

El nombre Beagle fue dado en homenaje al barco HMS Beagle, que realizó un estudio hidrográfico de las costas de la parte meridional de América del Sur entre 1826 y 1830 al mando de Phillip Parker King. En abril de 1830, estando el HMS Beagle fondeado en la bahía Orange, su comandante Robert Fitz Roy envió al oficial de navegación teniente M. Murray a inspeccionar la parte norte de bahía Nassau. Éste oficial descubrió un estrecho paso (el que luego fue bautizado en su honor como canal Murray), que desembocaba en un canal recto, de aproximadamente dos millas o más de ancho, que se extendía de este a oeste hasta donde alcanzaba la vista. A ese canal se lo denominó Beagle.

En el segundo viaje del HMS Beagle, bajo el mando del capitán Fitz Roy, viajaba a bordo el naturalista Charles Darwin, quien tuvo su primera vista de un glaciar al llegar al canal Beagle el 29 de enero de 1833, y escribió en su cuaderno: muchos glaciares azul berilo el más bello contraste con la nieve.

En nuestro paso por el canal pudimos apreciar entre otros al imponente Glaciar Alley, que en un día gris y de a ratos con llovizna, dio el toque azul al paisaje.

Durante la singladura además de numerosas aves pudimos observar lobos marinos y delfines, siendo los más esquivos los pingüinos.

Estas aguas son ricas además en peces, y diversos invertebrados, entre los cuales se destaca la centolla patagónica que a pesar de su temible aspecto exterior, esconde una carne famosa por su delicado sabor, constituyéndose en el plato culinario típico de la comarca.

El Zaandam recaló en Ushuaia a las 2 de la tarde, permaneciendo en puerto hasta las 8 de la “tarde”, también, ya que en estas latitudes el sol se pone a las 10 pm aproximadamente.

Nota de la Redacción: Para los que están sorprendidos con las interrupciones en nuestro relato a bordo del Zaandam les comentamos que el Internet satelital en el “fin del mundo” es un poco lento, y a veces no logramos establecer una conexión confiable como para subir el material redactado, filmado y fotografiado. Les rogamos sepan disculpar las molestias ocasionadas.

Mas info: Holland America Line, su perfil argentino en FACEBOOK  ó (54-11) 5199-0101

Fuente: Noticias de Cruceros

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